El Socialista 340 - Septiembre de 2008

EN BOLIVIA

LA ULTRADERECHA CONTRAATACA APROVECHANDO CONCILIACION DE EVO MORALES Y LA PASIVIDAD DE LA DIRECCIÓN DE LA COB

Joaquín Aracena

Bolivia, país sudamericano,  de mayoría indígena marginada, oprimida y superexplotada. Por primera vez tienen un presidente (Evo Morales)  nacido de sus entrañas que se reclama comprometido con la defensa de los derechos de los indígenas. La racista ultraderecha no quiere aceptar ningún derecho a los originarios, por eso no quiere la constitución que quieren estos. Mucho menos cuando en esa constitución se habla de una tímida reforma agraria.

La oligarquía y el fascismo en Bolivia han contraatacado con bloqueos de caminos, toma de aeropuertos y el asedio y asalto de las instituciones estatales. Emprendieron ataques racistas a sectores de originarios, intimidándolo. Así alcanzaron el control de las principales ciudades y regiones del oriente boliviano (media luna). Estas acciones fascistas alcanzaron niveles de genocidio en Pando. Una comunidad campesina fue agredida por comandos fascistas con un saldo de decenas de muertos, treintena de heridos y más de un centenar de desaparecidos.

La ofensiva de los fascistas fue su respuesta al triunfo de Evo Morales en el referéndum revocatorio del 10 de agosto. También a la convocatoria del  referéndum para decidir sobre la constitución ya aprobada por el congreso boliviano.

Los prefectos (gobernadores) de Santa Cruz, Beni, Tarija  y Pando se niegan aceptar un referéndum para decidir sobre la constitución votada por la mayoría de diputados  del partido de Morales (MAS). Ellos preferirían un pacto al margen de las masas y que recorte aún más las tímidas reformas de Morales.
Los prefectos de la media luna del Oriente boliviano cuentan con la conciliación de Evo Morales. También cuentan con financiamiento de la embajada norteamericana.

Lo peor es que la tendencia conciliadora de Morales se agrava. Al momento de escribir este artículo los prefectos y Evo han abierto un “diálogo nacional” que muestra tal agravamiento. La constitución ya votada por el congreso constituyente es parte de los puntos en negociación. El mismo Evo le propone a los prefectos ultraderechistas “profundizar sus estatutos autonómicos”. También se discute ampliar las regalías a las autonomías de los impuestos a los hidrocarburos y recortar la reforma agraria… Esta seguidilla de concesiones del presidente boliviano están bendecidas por “testigos” sacrosantos que van desde representantes de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), pasando por la Organización de Estados Americanos-OEA-, la Iglesia boliviana, la Unión Europea hasta las Naciones Unidas.

Estas capitulaciones de Evo Morales están marcando su divorcio con las aspiraciones de la base social que lo catapultó a la presidencia. El punto de partida de su triunfo electoral se ubica en la insurrección de octubre de 2003 que echó al presidente Sánchez de Losada... En ese entonces, la COB (Central Obrera Boliviana), Fejuve (Federación de Juntas Vecinales) de El Alto, la COR (Central Obrera Regional de El Alto), la Federación de Mineros y otras organizaciones, levantaron la “AGENDA DE OCTUBRE”.

Esta agenda comienza por la nacionalización- estatización de los hidrocarburos y expulsión de las multinacionales, sigue con la asamblea constituyente soberana; incluye la expropiación de latifundios y reparto de tierra a campesinos; despenalización y libre cultivo de la coca; expulsión de transnacionales del agua, y se agregó el juicio y castigo a Sánchez de Losada y a los asesinos represores de octubre de 2003. Además los sindicatos reclaman el aumento de salarios a un mínimo de 1500 bolivianos, lo cual prometió Evo Morales en su campaña electoral.

En nombre de esta “agenda” fue derrocado el presidente Carlos Mesa, el sucesor de Sánchez de Losada. Y esto fue lo que llevó a las nuevas elecciones de finales de 2005 y el masivo triunfo de Evo Morales en las mismas. 

Las direcciones de la COB, de la Fejuve de El Alto, de las organizaciones cocaleras y campesinas, y demás sectores sociales y en lucha, tienen por delante la tarea de demandar la ruptura de los pactos de Evo Morales con los Prefectos de la media luna y demás sectores de ultraderecha.

Estas direcciones tienen que unificarse en contra de los crímenes y genocidios de la ultraderecha. No basta denunciarlos y condenarlos. Hay que impulsar COMITES DE AUTODFENSA  y toda forma organizativa que impulse la movilización de las masas bolivianas contra las acciones de la ultraderecha y por el castigo a sus crímenes.

Diversos sectores del gobierno boliviano e investigadores de otros países afirman que el gobierno norteamericano aporta 120 millones de dólares anuales a las organizaciones y ONG1 de la ultraderecha. Este financiamiento es una intervención del imperialismo que debe ser repudiada a nivel nacional e internacional.

Hay que apoyar a las organizaciones bolivianas que exigen el castigo a los genocidas y racistas e impulsan la autodefensa de los trabajadores y originarios bolivianos contra las acciones criminales de la ultraderecha.

 

1. Organizaciones No Gubernamentales

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Dirección de la Central Obrera Boliviana -COB- paralizada y sin política ante la crisis boliviana
Es lamentable la parálisis de la dirección de la COB ante la crisis boliviana. El pasado miércoles 17 de septiembre, la dirección, sin consultar a los sindicatos y federaciones, respaldó al gobierno de Morales al firmar el denominado “Pacto de Unidad”. Este establece la defensa de la actual democracia, en contra del fascismo y en apoyo de la nueva Constitución Política del Estado, que preserva la propiedad privada, la inversión extranjera y el desarrollo del capitalismo.

La firma del pacto ha sido criticada por otros sectores dirigentes de la COB. Guido Mitma, secretario ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros, rechazó el pacto y dijo que la acción de la dirigencia de la COB era “unilateral e inorgánica” y que comprometía la independencia política de los trabajadores y su ideario socialista.

El dirigente cuestionó, además, el diálogo y negociaciones que realiza el gobierno de Morales con la oligarquía. “El diálogo que se pregona está condicionado y cuestionamos que el compañero Pedro Montes se preste a eso. Como mineros sindicalizados estamos molestos”, agregó. (Econoticiasbolivia.com).

Más adelante el dirigente de la Federación de Mineros boliviana se refiere a las decisiones que los organismos de la Federación que él encabeza, habían definido con antelación en relación a la oligarquía y a los prefectos fascistas. Dice que la posición de la Federación fue fijada en sucesivas asambleas de los mineros de Huanuni y de la Federación.

 “Nuestra lucha debe ir dirigida a arrebatar la fuente de su poder económico de esta minoría oligárquica y latifundista. Eso significa luchar por el cumplimiento de las Agendas de 2003 y 2005, nacionalizando las empresas trasnacionales y recuperando las empresas capitalizadas. Así herimos de muerte a los gamonales, frenamos el saqueo, generamos fuentes de trabajo y superamos, en los hechos, la pobreza ancestral a la que nos ha sometido el capitalismo y neoliberalismo”.

“El gobierno ya  no puede eludir irresponsablemente este camino. Basta de concertar con los conspiradores y saboteadores del verdadero proceso de cambio.

El cambio no debe ser frase hueca sino cambio estructural para recuperar nuestros recursos naturales y explotarlos a través del Estado bajo control social.

Nacionalizar e industrializar nuestras riquezas debe ser el objetivo inmediato. La experiencia ha demostrado que sólo el pueblo a través del Estado puede hacerlo”, señalaba este pronunciamiento de los mineros. (idem)

A pesar de esta clara determinación de los organismos de la Federación y de la propia COB, lo lamentable y doloroso es que la actual dirección de esta central sigue apoyando la política del gobierno de Morales. Es hora de que las bases de la COB hagan sentir su voluntad en los organismos decisorios y en la acción.

 

 

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