El Socialista 354 - Enero 2010

Otra luchadora social asesinada en Ciudad Juárez:
La “guerra” de Calderón aplasta los derechos de una población aterrorizada

Angélica García Olivares

El 3 de enero fue asesinada Josefina Reyes. Un comando le disparó a plena luz del día en el poblado de Guadalupe, al este de Ciudad Juárez. Josefina se volvió activista cuando el ejército levantó a su hijo Miguel Ángel, para entonces, su hijo Julio ya había sido asesinado. Josefina enarboló la lucha de miles de personas que día a día viven las consecuencias de la “guerra” que Calderón se empecina en librar contra el narcotráfico.

Lo que le pasó a Josefina, lo que le puede suceder a Cipriana Jurado – directora del Centro de Investigación y Solidaridad Obrera de Ciudad Juárez, también amenazada de muerte –, lo que le pasa a las personas que viven en Ciudad Juárez, es la realidad que nos espera gracias a la corrupción mezclada con incapacidad que ha caracterizado al gobierno de Calderón. Desde que se inició este fatídico sexenio, se han registrado 15 mil 500 asesinatos relacionados con el narco; en Ciudad Juárez, la cifra ha alcanzado los dos mil 79 muertos (El Informador, 8 de enero de 2010).

Gustavo de la Rosa Hickerson, visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, ha documentado el terror de los juarenses, quienes sufren allanamientos en sus hogares por parte del ejército sin órden judicial, arrestos de más de 10 días sin comunicación…o desapariciones forzadas. El gobierno decidió mandar 5 mil elementos militares a una ciudad para tapar su ineficacia (Lagunas Isela, Reporte Índigo, 3 de septiembre de 2009). El resultado: los activistas y defensores de derechos humanos ahora deben enfrentar al ejército y al narcotráfico, lo que es igual a quedar en medio de un fuego cruzado.

Reporte Índigo presentó en el 2009 datos que señalan que el 78 por ciento de los narcotraficantes detenidos entre 2006 y 2009, han alcanzado la libertad, esto de acuerdo a información proporcionada por la Procuraduría General de la República a ese medio de comunicación. Esto prueba que el famoso combate al crimen no es más que una gran farsa.

La alianza del narco y el gobierno

El crimen organizado se encuentra firmemente cimentado en el estado mexicano y en sus instituciones. El semanario Proceso (Lizárraga Daniel,10 de enero de 2010) da cuenta de los nexos entre el gobernador del estado de Morelos y el cártel de los Beltrán Leyva, que benefició económicamente a altos funcionarios de ese estado a cambio de libertad para actuar en la entidad. En Morelos, el enquistamiento entre narco y gobierno alcanza grados escandalosos; el reportero da cuenta de un grupo paramilitar conformado por policiías estatales y narcotraficantes que se encargaban de controlar a otros grupos criminales, de manera que los Beltrán Leyva tuvieran mejores condiciones para actuar.

En un reportaje sobre Vicente Carrillo Leyva “El Vicentillo”, hijo del Señor de los Cielos, este explica con lujo de detalles las relaciones entre el cártel de Juárez y los distintos gobiernos, que entre otras cosas se traducían en protección militar  para su padre, sus negocios y su familia.

Actualmente, los zetas, el cártel de Juárez y el cártel de los Beltrán Leyva han fincado una alianza con el objetivo de controlar el territorio mexicano. Ante esta perspectiva, y tenidendo como referencia el gris escenario de Ciudad Juárez, podemos esperar que la ola de violencia se extienda a todo el país.

Todo tiene un porqué: los dividendos de la alianza entre crimen y gobierno son altos para ambos bandos, y en ese sentido, Calderón ha preferido sacrificar a la ciudadanía, inundando las calles con soldados y dándoles total libertad para abusar de los ciudadanos.

Hoy, un nuevo tipo de activista ha surgido, hombres y mujeres que como Josefina han vivido en carne propia las consecuencias de la «supuesta» guerra de Calderón contra los cárteles. Hombres y mujeres que denuncian a uno y otro bando, que señalan las consecuencias de la suspensión de las garantías individuales.

El gobierno no acabará con el narcotráfico porque se encuentra fuertemente implicado en sus redes. Es hora de exigir que el ejército salga de las calles de las ciudades. Hoy, exigimos justicia para Josefina.