La funesta actuación del PRD
(o cómo actúa el oportunismo cuando ha perdido el decoro y actúa sin empachos ni remordimientos)
Ramón I. Centeno

Pluma No. 5 - Invierno 2006

Un episodio de telenovela (en paños menores) que da pena ajena

El domingo 10 de diciembre fue convocada por la APPO una marcha que exigía de la salida de Ulises Ruiz (URO) y la libertad a los presos políticos.

En el Consejo Estatal de la APPO hubo un debate sobre quién debía encabezar la manifestación. Para unos, debía hacerlo el PRD-Frente Amplio Progresista (FAP) [1] , como muestra de agradecimiento al hecho de que se sumaran a la lucha contra el gobernador. Para otros, al frente debían ir los familiares de los presos, desaparecidos y fallecidos a lo largo de estas confrontaciones. Finalmente (pero no fácilmente) ganaron los segundos.

Y es que no era una cosa menor. Como bien alertaron algunos miembros de la APPO, el PRD quería montarse sobre la justa demanda del pueblo oaxaqueño después de haber militado contra el movimiento o de haber guardado un silencio cómplice ante las arbitrariedades de URO.

Llegó a la marcha el presidente nacional del PRD, Leonel Cota Montaño, a encabezar la columna de su partido. También llegaron otros personajes oportunistas arropados por su combatividad de épocas pasadas, como la hoy senadora Rosario Ibarra. Parecía que el PRD rectificaría su anterior política contra el movimiento. Hasta que…

El mismo día de la marcha apareció un desplegado en los periódicos estatales y en varios de circulación nacional. En éste, el PRD estatal se deslindaba del PRD nacional. El Comité Ejecutivo Estatal descalificaba el respaldo otorgado por el Comité Ejecutivo Nacional a la APPO.

Ante estos hechos, Cota salió rabiosamente a declarar que se expulsaría a aquellos militantes que no impulsaran la salida de URO. [2] El vocero del PRD, Fernández Noroña señaló que "el desplegado acredita la mano de Ulises Ruiz, ¿De dónde sacaron el dinero para pagarlo? Los responsables de ese desplegado están absolutamente al servicio del Gobierno del estado y tendrán que ser tratados como tal, dijo [3] .

Fernández Noroña "incluso reveló que dos días antes de la marcha, una delegación de líderes oaxaqueños perredistas se reunió con el secretario general de su partido para exigirle que se abstuvieran de sumarse a la movilización que exigió la salida del gobernador Ulises Ruiz."[4]

Durante algunos días, los medios de comunicación buscaron al presidente del Comité Ejecutivo Estatal del PRD, Tomás Basaldú, para pedirle explicaciones. No se le encontraba por ninguna parte y había estado ausente en la marcha de ese domingo.

Finalmente, un reportero logró encontrarlo:

"[Basaldú] identificó a los autores del desplegado, con el que buscaban confrontar al perredismo oaxaqueño con su dirigencia nacional. 'No voy a hacer públicos los nombres de los compañeros, todos miembros del Comité Ejecutivo Estatal, que redactaron y pagaron ese desplegado (...)
"Aseguró que por estar 'enfermo', no participó en la marcha popular del domingo pasado."[5]

De esta forma, buscaba lavarse la cara y salvar su cargo, cuando para todo mundo quedaba en evidencia su complicidad con la publicación de ese desplegado.

Sin embargo, tal y como se presentó el episodio, pareciera que "de repente", se presentó esta fractura entre la dirigencia estatal y la nacional. Pero no fue así. Veamos.

Iniciado el conflicto, AMLO y el PRD lo ignoraron

Cuando inició el conflicto oaxaqueño, con el plantón de maestros en el Zócalo de la ciudad de Oaxaca, la campaña presidencial estaba entrando a su etapa más intensa. Cuando URO intentó desalojar a los maestros el día 14 de junio, ni AMLO ni el PRD condenaron el intento.

Un día después de estos hechos, AMLO los ignoró. Estaba en Tijuana y dedicó su intervención en el templete para postularse como buen amigo de los empresarios:

"Quiero aprovechar para mandar un mensaje respetuoso a los empresarios de nuestro país. Quiero llamar a todo el sector empresarial para que, en un marco de concordia, podamos hacer el compromiso de trabajar juntos en bien del país. Todo indica que vamos a ganar la elección. Y quiero aprovechar para llamar respetuosamente a los empresarios a que trabajemos juntos, en armonía."[6]

El 16 de junio se realizó la tercera mega marcha. AMLO no dedicó ni una sola línea de su discurso a esta memorable movilización. Con su habitual aire triunfalista, evaluó que lo más importante era declarar que ganaría las elecciones.

"Ya están teniendo que reconocer que efectivamente estamos arriba en la intención del voto. Ahora ya lo están reconociendo, qué bueno que así sea, qué bueno que haya capacidad para rectificar. Nada más que no estamos arriba por dos o tres puntos, nosotros tenemos encuestas y estamos 10 puntos arriba de los otros candidatos. No le han quitado ni una pluma a nuestro gallo. ¡Vamos a ganar!"[7]

Pasó el 2 de julio. Después de una dura campaña oficial y gubernamental en su contra, López Obrador perdía oficialmente la elección presidencial. Así, iniciaría él y su partido una campaña por exigir el recuento de los votos. Es lo único sobre lo que hablarían.

El 17 de julio, el gobierno estatal canceló la realización del festival de la Guelaguetza. Una semana después, las masas movilizadas organizarían una Guelaguetza popular, arrebatando al gobierno la realización de un festejo tradicional. López Obrador y el PRD seguirían sin darle importancia a Oaxaca.

El 1 de agosto cientos de mujeres rebeldes marcharon por las calles y ocuparon instalaciones de radio y televisión. Esa noche, durante la asamblea informativa que diariamente realizaba en el plantón que organizó en Reforma, AMLO equiparó la decisión que habrían de tomar los magistrados del TEPJF [8] (respecto a si se daba o nel recuento de votos), con momentos históricos como la nacionalización de la industria petrolera.

Al llegar Oaxaca al Senado, el PRD se ve obligado a posicionarse

El 27 de julio, los maestros de la sección 22 del SNTE y las organizaciones agrupadas en la APPO, presentaron ante el Congreso de la Unión la solicitud de desaparición de poderes en Oaxaca.

Es hasta que el debate sobre la renuncia de URO llega al Senado, cuando el PRD se ve obligado a posicionarse. Su postura inicial fue ganar tiempo, retrasando el debate, en complicidad con el PRI y el PAN.

"Una comisión de legisladores, entre ellos el senador Abel López del PRI; los diputados Eliana García, del PRD, y Tomás Trueba, del PAN, recibieron a una comisión del magisterio y manifestaron que 'aunque ya se turnó la solicitud a la Comisión de Gobernación, quedará pendiente de resolución para la nueva legislatura que entra en septiembre próximo'."[9]

Mientras tanto, AMLO seguía en lo suyo. La noche del quince de septiembre hubo tres gritos de independencia relevantes: el de Fox, el de AMLO, y el organizado por las masas movilizadas en Oaxaca. El discurso de López Obrador, una vez más, omitió referirse a insurrección sureña.

Ya a finales de septiembre, cuando la lucha oaxaqueña estaba en su esplendor, el PRD, presionado, impulsa la desaparición de poderes en Oaxaca y exige la renuncia de URO. Presionado por la magnitud de las movilizaciones en Oaxaca y por la maniobra de la Secretaría de Gobernación de trasladar la solución del conflicto al Senado, el PRD se ve obligado a fijar postura. Ya tenía casi un mes de haber entrado en funciones la nueva legislatura en el Senado de la República. Pero su posición daba mucho que desear:

"Una salida a ese problema [el de Oaxaca], dijo [el senador perredista Ricardo Monreal], es que 'URO solicite licencia por tiempo determinado, y luego la vuelva a renovar hasta que presente su solicitud por tiempo indefinido y el PRI continúe gobernando la entidad. Esa podría ser una solución'.", dijo.[10]

Es decir, para el PRD, no había ningún problema en que URO saliera provisionalmente del gobierno oaxaqueño y siguiera el PRI haciéndose cargo de esa gobernación. Para el PRD era cosa de quitar una cabeza sin importar que fuera el mismo aparato priísta, corrupto y putrefacto, el que tuviera el control de Oaxaca: "esa podría ser una solución", propuso. Para este partido, todo era cosa de forma, no de fondo. Como si URO y el PRI fueran cosas distintas.

El 30 de septiembre, helicópteros de la Armada de México sobrevolaron Oaxaca. Se amenazaba con el uso del Ejército para reprimir al movimiento. Es hasta que se da este hecho, que AMLO toma una posición sobre el conflicto:

"Sostengo que no debe utilizarse la fuerza pública, que no se va a solucionar nada utilizando la violencia; creo que lo que hicieron ayer es un acto de intimidación reprobable, no debe el gobierno actuar de esa manera. (...) No es posible que por la alianza entre el PAN y las cúpulas del PRI, por sostener a un gobernador cacique, corrupto, se reprima al pueblo de Oaxaca. Nosotros no vamos de ninguna manera a aceptar que se utilice la fuerza en esa entidad."[11]

Esta posición de AMLO fue hecha, en realidad, para satisfacer a "la galería", porque la verdadera posición del PRD ya la habían tomado los gobernadores de este partido ese mes, cuando expresamente se manifestaron, junto con sus pares del PAN y el PRI, por mantener a URO en la gobernación, como veremos más adelante.

Una lógica oportunista

Vemos como, obligado por las circunstancias, el PRD tuvo que sumarse a la demanda de la salida de URO. Tuvo una posición abstencionista (que en los hechos daba oxígeno a URO) durante casi cinco meses. Fue hasta que se observó que el gobierno federal barajaba la posibilidad de usar a las fuerzas armadas para reprimir al pueblo, cuando este partido se vio obligado a repudiar ese hecho. Lo hizo cuando evaluó que el costo político de no hacerlo sería enorme.

Y esta ha sido la tónica de la actuación del PRD frente a los principales hechos de la lucha de clases de los últimos años: arropar una demanda sólo hasta que es claro que la opinión pública los obliga a ello y la pérdida de votos de su "base social" (que los ubica como de "izquierda") sería inminente de no hacerlo. El PRD es un partido burgués cuyo nicho de mercado está localizado en las demandas más "de izquierda" que los otros partidos burgueses no cubren.

Visualizando esto, queda clara la participación de dirigentes perredistas en marchas como la del domingo 10 de diciembre. Se acercan las elecciones municipales y este partido evaluó necesario capitalizar en su favor el descontento generado hacia URO. Queriendo ganar votos, se plegó hacia una posición política a la que había rehuido en los meses anteriores.

Además, era una presión insoportable para el perredismo. La PFP había entrado a Oaxaca el 30 de octubre y crecían las agresiones contra el movimiento. A mediados de noviembre se da el viraje, explicado así por el secretario general del CEN del PRD Guadalupe Acosta Naranjo, en manifestación realizada en Juchitán.

"El PRD a nivel nacional desea incorporarse de manera plena a esta lucha. Hemos decidido manifestar nuestro respaldo a la demanda de salida de Ulises Ruiz; si antes no lo hacíamos era porque iban a decir que estábamos tratando de manipular el movimiento, de aprovecharlo, pero ante la sinvergüenzada del PRI y del PAN de no entender que cientos de miles de oaxaqueños se han movilizado, hemos decidido correr los riesgos y participar en acciones directas."[12]

Son declaraciones mentirosas. No es que el PRD no haya hecho nada antes para no ser acusado de manipular al pueblo insurrecto. La realidad es que el PRD en Juchitán, por ejemplo, apoyó siempre a URO. A principios de septiembre, el alcalde de esta ciudad, perredista, le ofreció a URO que lo recibiría, junto con los representantes de los otros poderes, para hacer una gran ceremonia pública cívica. No pudieron hacerlo porque el magisterio resolvió impedirlo.

PRD estatal y PRD nacional, expresiones de una misma política

A nivel estatal, el PRD jugó el papel de dique contra las movilizaciones para tirar al gobernador.

En el Istmo de Tehuantepec, el PRD a través de la Coalición Obrera Campesina Estudiantil del Istmo (COCEI), se dedicó a inmovilizar a la población. De esta forma, amarrados por compromisos políticos y otros, se negaban a impulsar la lucha. En el congreso local, los diputados del PRD apoyaron una declaración que apoyaba el uso de la fuerza pública contra el movimiento. Los mismos diputados aprobaron una seudo reforma electoral junto con los legisladores priístas, para que no se dijera que URO no es demócrata.

Las propias corrientes perredistas al interior de la Sección XXII (como Praxis), eran las que desde iniciada la huelga magisterial pugnaban porque ésta se levantara lo más pronto posible. Ellos se coludieron con Enrique Rueda Pacheco para impulsar el regreso a clases el 7 de julio y salvar el cuello del gobernador.

Mientras tanto, a nivel nacional el PRD tenía una política esquizofrénica. En el Senado repudiaba a URO, pero los gobernadores perredistas lo respaldaban, tal y como ocurrió en la XXIX reunión de la CONAGO [13] . En dicha sesión, por unanimidad, los 29 mandatarios que acudieron (obviamente incluyendo los del PRD) externaron su "respaldo al Gobierno y al pueblo de Oaxaca para que desarrolle su vida institucional en paz y bajo el imperio de la ley"[14].

Más aún, dicho apoyo contenía la siguiente declaración de la CONAGO (de la que la dirigencia perredista nunca se deslindó), donde se exhortaba al Gobierno federal y al Senado:

"A actuar con estricto apego a derecho contra todo propósito desestabilizador, que por la vía directa pretenda lesionar el orden constitucional de un gobierno erigido en elecciones libres, directas, legales y democráticas y a preservar con el uso riguroso de la ley y los instrumentos del Estado y del derecho, y del buen Gobierno, el orden legal y la tranquilidad social."[15]

Fue un llamado a reprimir al pueblo, al que los gobernadores del PRD se sumaron.

El PRD estatal era coherente con los planteamientos del PRD nacional. Ambas expresiones tenían como origen la misma posición de apoyar, en los hechos, a URO.

No es que durante meses, la dirección estatal y nacional hayan estado en continuo enfrentamiento. Cuando el CEN da el viraje político, el CEE mantiene un curso inercial congruente con la actuación del PRD a lo largo de todo el conflicto. Es decir, la expresión estatal no fue capaz de plegarse al viraje de la expresión nacional. Y no era sólo cuestión de voluntades. Tiene que ver con que el perredismo oaxaqueño está seriamente comprometido con el gobernador y le era imposible pasar de la posición de amigo a la de enemigo.

La actual tragicomedia entre ambas instancias de dirección del perredismo es sólo producto del estado de putrefacción en que ha estado sumergido este partido desde hace ya considerable tiempo. Su funesta actuación a lo largo de todo el conflicto únicamente revela con brutal relieve la imperiosa necesidad de crear una organización política de los explotados y oprimidos de este país. Una opción revolucionaria que no sea una maquinaria electoral, sino un tejido de revolucionarios insertados y surgidos en las luchas de las masas que eviten a toda cosa que direcciones como la perredista pretendan traicionar o montarse en las justas y heroicas batallas del pueblo.


[1] Coalición de los partidos politicos que en la pasada elección presidencial, lanzaron a Andrés Manuel López Obrador. Está formada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), Partido del Trabajo (PT) y Convergencia.
[2] VÉLEZ, Octavio y BRACAMONTES, Reynaldo. Expulsarán a perredistas oaxaqueños por traición. En Noticias. Oaxaca, México, 11 de diciembre de 2006.
[3] AGUIRRE, Alberto. "Preparan sanciones a comité", Reforma, 12.12.2006.
[4] Ídem.
[5] BRACAMONTES, Reynaldo. Basaldú identifica a supuestos traidores. El Noticias. Oaxaca, México, 14 de diciembre de 2006.
[6] GARDUÑO, Roberto. López Obrador llama a empresarios a sumarse a la reconstrucción del país. La Jornada. 15 de junio de 2006.
[7] López Obrador pide a empresarios respetar el resultado de la elección. La Jornada. 16 de junio de 2006.
[8] Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
[9] BALLINAS, Victor y AVILES, Karina. Delegan a la próxima legislatura la eventual destitución de Ulises Ruiz. La Jornada. 3 de agosto de 2006.
[10] BALLINAS, Victor. El Senado en modo alguno atraerá el problema: Beltrones. La Jornada. 26 de septiembre de 2006.
[11] LÓPEZ, René Alberto. "Actitudes fascistoides", los sobrevuelos en Oaxaca: AMLO. La Jornada. 2 de octubre de 2006.
[12] IZQUIERDO, Martha. Marchan perredistas y anuncian bloqueos para exigir salida de Ulises. El Noticias. Oaxaca, 13 de noviembre de 2006.
[13] Conferencia Nacional de Gobernadores.
[14] LÓPEZ, Mayolo y SALAZAR, Claudia. Gana Ulises Ruiz respaldo de Conago. Reforma. 12 de septiembre de 2006.
[15] Ídem.