21 días en huelga de hambre

Pluma No. 5 - Invierno 2006

Ciudad de México, 1 de noviembre.- Maricarmen Altamirano alza la voz: "aunque los maestros regresen a clases yo me quedaré, porque ya no es una lucha de los maestros, es una lucha del pueblo". Una enfermera se le acerca y le murmura en el oído: "¡suave!" para que hable más bajo, y le da un vasito con un líquido blancuzco: una solución de potasio que le ayuda a aguantar la falta de alimento.

Maricarmen cumplió ayer 15 días en huelga de hambre con 14 hombres y otras seis mujeres de la sección 22 y de la APPO hicieron del Hemiciclo a Juárez su residencia.

A los huelguistas los atienden dos médicos de Oaxaca -que duermen en el campamento- y cinco enfermeras. Morse García los pesa todas las mañanas y les hace una evaluación cognoscitiva, cardiovascular, urinaria, digestiva y de piel.

La entrada al campamento la resguardan seis elementos del Pomo 22 (Policía Magisterial Oaxaqueña) que no dejan traspasar ni uno de los dos mecates de los que cuelgan los carteles de Ulises Ruiz y la leyenda "Asesino".

Antes de iniciar la huelga de hambre, los 21 caminaron 550 kilómetros de Oaxaca a la Ciudad de México. Miguel Linares asegura que la marcha les fortaleció la condición física para el ayuno, pero el doctor Morse piensa lo contrario: les afectó el aparato músculo-esquelético y el golpe de los pasos les dañó el riñón.

Además de los 21 ayunantes, el campamento tiene una población de una docena de personas entre médicos, guardias y asistentes; una tienda de atención a prensa, una estufa y tres sanitarios portátiles.

Con una jícara Miguel Linares se baña entre el mármol blanco, protegido de la vista por una cortina de plástico verde. El águila que preside el primer nivel está ahorcada por los mecates de la carpa. Una colchoneta cubre a uno de los leones.

Miguel es militante del Partido Obrero Socialista, una organización disidente del comité de la sección 22. Con 12 kilos menos de cuando salió de Oaxaca, se lanza contra Enrique Rueda.

"Si hubiéramos tenido una dirección que se fajara los pantalones en el mejor momento de la movilización, hubiéramos hecho una huelga general estatal y Ulises cae en tres días".

Miguel dejó a dos hijos en Juchitán, Lucila y Miguelito. Cuando entró al magisterio -después de estudiar Derecho- le dieron una plaza para enseñar español en una comunidad a 18 horas de su casa.

El doctor Morse advierte que al décimo día entraron en la etapa crítica. Se relevarán cada 12 horas, añade Miguel.

Ayer en la noche Linares fue entrevistado por TV Azteca y anunció que la huelga de hambre se transformaría en una caravana desde el DF hacia Oaxaca, con el fin de fortalecer la resistencia en esa ciudad contra la presencia de la PFP y de Ulises Ruiz.

(Tomado de El Socialista, no. 319, noviembre de 2006)