Oaxaca en llamas
Alejandro Ortiz

Pluma No. 5 - Invierno 2006

El "gobierno" de Ulises Ruiz y las autoridades federales, encabezadas por el propio Vicente Fox, menospreciaron el movimiento oaxaqueño, afirmando que se trataba de un conflicto circunscrito a unas cuantas zonas de la capital del estado. En realidad, la lucha se extendió desde las calles y barrios del conjunto de la ciudad hasta las comunidades más lejanas de las siete regiones del estado. Las páginas de El Socialista reflejaron esta característica de la lucha popular. A continuación presentamos dos notas alusivas aparecidas en el número 317 del periódico del Movimiento al Socialismo.


En la lucha por la caída de Ulises Ruiz, no sólo los maestros o las organizaciones sindicales y sociales agrupadas en la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) han tenido una participación destacada. Un factor que ha sido determinante para el desarrollo del movimiento es la participación de los colonos, amas de casa, jóvenes y estudiantes, que también han descollado en esta lucha por su enorme entrega y arrojo.

A partir de las constantes agresiones de que han sido objeto los profesores y la población, por parte de los llamados "escuadrones de la muerte" (que no son otra cosa que agrupaciones policíacas que han atacado a la población y destruido instalaciones tomadas por los profesores, entre ellas, un par de radioemisoras), los colonos se organizaron para colocar barricadas por toda la ciudad, las cuales son instaladas a partir de las 10 de la noche, con el objetivo de controlar los accesos a las colonias, para que ningún policía o provocador tenga la posibilidad de actuar en contra de la población.

El ambiente en las barricadas es de tensión, pero también de entusiasmo. Con palos, piedras, llantas y vehículos se cierran las calles para impedir el paso, y los colonos se preparan para vigilar los puntos de control.

Los niños juegan en las calles mientras los adultos se agrupan en torno a las fogatas para aguantar el frío de la noche. Cuando un vehículo intenta pasar, es detenido por los colonos, que les indican a los conductores que no es posible acceder, por lo que les piden que se retiren. O bien, le permiten el paso.

La radio es un elemento fundamental para mantener comunicados a los colonos, pues todos los que participan en las barricadas se reportan a la radio cuando se presenta alguna dificultad. Ya sea en la colonia dolores, en la Reforma, en la Av. Ferrocarril, en el ExMarquesado, en el periférico, se escucha la radio encendida, que transmite los reportes de los vecinos. Si un grupo de colonos llama pidiendo ayuda, rápidamente los locutores solicitan el apoyo de otras guardias cercanas al punto de conflicto. La gente en dificultades se reporta constantemente hasta que recibe la ayuda de las colonias aledañas. Una vez que los primeros rayos de luz iluminan la ciudad, los locutores hacen una especie de recuento de los saldos de la jornada, a partir de los propios reportes de las barricadas. Estos espacios radiofónicos también se han convertido en lugares de denuncia, en donde pueden escuchar las quejas en contra de Ulises Ruiz y las consignas de apoyo al movimiento.

Las barricadas también han funcionado para detener a los delincuentes. Ya son varios los que han sido aprehendidos y puestos a disposición de la APPO, los llevan a una cárcel instalada en el kiosco del zócalo de la ciudad.

Cada noche en Oaxaca, la gente se mantiene despierta, vigilante, conciente de que ahora son ellos los responsables de cuidar sus hogares y su gente.