La política criminal del foxismo y su partido
Enrique Gómez

Pluma No. 5 - Invierno 2006

Después de sus evidentes fracasos para "pacificar" con mano dura los conflictos sociales, primeramente ante los mineros de Sicartsa, quienes enfrentaron valerosamente a la PFP en Lázaro Cárdenas, Michoacán, derrotándolos a pesar de sufrir tres muertos, y posteriormente con la brutal represión a los bravos ejidatarios de Ateneo, que tuvo un alto costo politico, el gobierno de Vicente Fox buscó por largos meses no intervenir en Oaxaca. Siempre argumentó que esos eran "conflictos locales" que no ponían en riesgo la estabilidad del país.

Pero más allá de su evidente incapacidad política para darse cuenta de que estos podían convertirse en graves conflictos, por su profundo contenido revolucionario, que podrían extenderse a otros estados, Fox tenía dos objetivos fundamentales: En primer lugar terminar su sexenio sin la necesidad de desatar una nueva y costosa represión, además de que tanto a él como al panismo, le interesaba dejar correr el conflicto en Oaxaca, que representaba un fuerte golpe al priísmo, como había sucedido en su momento con Mario Marín, el gobernador de Puebla, amigo y protector de pederastas, a quien el mismo candidato panista Felipe Calderón, le llamaba durante su campaña en Puebla el gober precioso, pues hay que tomar en cuenta de que el conflicto en Oaxaca estalló en pleno proceso electoral. Así que los graves conflictos de los gobernadores priístas eran totalmente favorables para el panismo.

Durante exactamente 100 días, tanto el presidente Fox, su ridículo vocero y Abascal, Secretario de Gobernación, se limitaron a "mediar" en el conflicto y declarar que éste era de origen estatal y quien debía resolverlo era el odiado gobernador Ulises Ruiz. Así que el14 de junio, cuando este decidió emprender una feroz represión, solamente contaba con la policía estatal. Tres mil efectivos, apoyados por helicópteros, que le parecían serían una fuerza suficiente para barrer a los miles de maestros que se encontraban ocupando el centro de Oaxaca, en demanda de la caída del gobernador.

Y como sabemos, los tres mil policías, no solo no pudieron desalojar a los maestros, apoyados por el pueblo oaxaqueño, sino que salieron en estampida, abandonando escudos, macanas y cascos, ante el enorme empuje de los maestros.
Posteriormente, la Secretaría de Gobernación, "llamó a privilegiar el diálogo y recordó que desde el inicio de su mediación planteó que la negociación tendría que ser con la autoridad estatal". ¨[1]

Todavía el 30 de junio, dos días antes del proceso electoral, el secretario general de la Sección 22, Enrique Rueda Pacheco se lamentaba: "No hay nada con el IFE, con Hacienda, la Secretaría de Educación Pública y el ISSSTE y, por lo tanto, no hay avances. En síntesis, no hay atención del gobierno federal". [2]

Fue finalmente el día 30 de agosto, cuando realmente el gobierno foxista intervino, realizando una reunión, encabezada por Carlos Abascal, el Secretario de Gobernación, con la representación de las distintas organizaciones de la APPO, incluyendo a la de la Sección 22. Y aunque Abascal se cuidó de insistir en que la caída del gobernador no estaba en la mesa de negociación, al mismo tiempo dejaba ver que su salida era realmente la solución, abriendo por ejemplo el día 10 de octubre, una propuesta en la que ofrecía mediar para que la APPO se entrevistara tanto con la comisión de Gobernación del Senado, así como el Presidente de la Suprema Corte: "la demanda de desaparición de poderes en Oaxaca ., está siendo atendida debidamente" por las instancias que la normatividad vigente prevé. Además de la cita en el Senado, el funcionario asentó el compromiso de gestionar un encuentro "a la brevedad" entre la APPO y el presidente de la Corte, Mariano Azuela". [3]

Los priístas contraatacan

Una vez pasado el proceso electoral, al gobierno foxista parecía darle lo mismo mantener o desbancar a Ulises Ruiz, se perfilaba una salida, empujando a URO a renunciar o pedir licencia. Pero los gobernadores priístas entraron al quite, era primordial mantener a Ulises Ruiz en la gubernatura, pues de otra forma se podría iniciar un efecto dominó, que principalmente les pegaría a ellos, pues aún estaban vigentes las movilizaciones en Puebla.
De ahí que el 26 de septiembre, se realizara una reunión privada entre el presidente Fox y los 11 gobernadores priístas y el Secretario de Gobernación, Carlos Abascal, incluido Ulises Ruiz, supuestamente para acordar una nueva estrategia en Oaxaca, consistente en hacer una nueva oferta para el magisterio, no solo económica, sino de incluir una reforma política, o de no prosperar la negociación, manejaron la "posibilidad" del uso de la fuerza para resolver el conflicto.

y si bien es cierto, después del proceso electoral para el foxismo Ruiz Ortiz no valía prácticamente nada, ahora se perfilaba una jugada muy importante del priísmo: la toma de posesión de Felipe Calderón, para la que necesitaban la presencia de los legisladores priístas.

El Senado se doblega ante la presión priísta

A pesar de que el Senado, el 19 de octubre responsabilizó a Ulises Ruiz "de haber lesionado la institucionalidad y la legalidad en el estado, así como haber sumido a los ciudadanos en la incertidumbre y la desesperación"[4], se negaron a declarar la desaparición de poderes, para la que tenía plenas facultades. Finalmente la presión priísta había surtido su efecto, los panistas y su comparsa el PVEM, a pesar de tener perfectamente claro de que la única solución de fondo en Oaxaca era precisamente el remover al gobernador, pudo más el interés de garantizar la toma de posesión de Fecal, que todos los muertos que las huestes de asesinos del gobernador habían provocado. Trece compañeros maestros y trabajadores, habían caído hasta ese momento.

Incluso los líderes panistas, tanto de la Cámara de Senadores, Santiago Creel, como Zermeño de la de diputados, plantearon la necesidad de que Ulises Ruiz, dejara la gubernatura, pero solamente se trataba de declaraciones para tratar de lavar la deslavada imagen panista ante la evidencia de una negociación oscura para garantizar el apoyo priísta a Calderón.

Se impone la represión

Finalmente, después de haber jurado por dios y prometer el diálogo y la negociación, el Secretario Abascal se decidiópor poner un ultimátum al movimiento magis-terial: o regresan a clases o se utilizará la fuerza pública. Aunque al mismo tiempo ofreció un plan donde se planteaba la demanda central de los maestros durante los últimos 26 años: la rezonificación de sus salarios, entre otras muchas cosas, como becas, fondo de vivienda, uniformes para los alumnos de escasos recursos, etc. El objetivo era obvio: desactivar la columna vertebral del movimiento, la combativa Sección 22 del magisterio. Esos miles de maestros, una verdadera vanguardia, gracias a su dirección oportunista, fueron aislados del resto del movimiento popular que había explotado contra el gobernador.

Ahora cientos de valerosos luchadores sociales fueron encarcelados, lejos de sus familiares, en los penales de Nayarit, en La palma, o en Matamoros. Pesan órdenes de aprehensión sobre otros 35 compañeros y compañeras. Finalmente, el foxismo dejó claro que de democrático solo tiene el discurso y su sucesor, se estrenó apresando a algunos de los principales dirigentes de la APPO. El gobierno de Fecal, el de Fox, el panismo, a final de cuentas han demostrado que no tienen grandes diferencias con el régimen priísta que dominó el país durant