Pluma No. 10, primavera de 2008

 

VI. El fin de la globalización y el fortalecimiento objetivo del proletariado

Cuauhtémoc Ruiz

De acuerdo con las cifras oficiales, el mundo ha experimentado en estos años el mayor crecimiento económico de su historia. Según Chesnais, ya cuenta más de 50 años de una “acumulación sin rupturas”, que aprovechó la incorporación de China, India y los países del oriente europeo a la economía mundial para generar montañas de mercancías baratas que contienen o mantienen bajos los salarios en los países centrales, controlan la inflación y permitieron expandir el crédito en EU, en los países desarrollados y en otros más.

Además, según las cifras económicas oficiales, el modelo globalizador condujo al bienestar a cientos de millones de personas, sobre todo en la periferia del sistema. En la cima del crecimiento económico, en 2005, el economista liberal Jeffrey Sachs escribió que:

“El desarrollo económico es real y generalizado. La amplitud de la pobreza extrema se está reduciendo, tanto en números absolutos como en porcentaje de la población mundial. Esta es la razón por la cual podemos imaginar de modo realista un mundo sin pobreza extrema en una fecha tan cercana como 2025.

“Mucho más de la mitad de la población mundial está experimentando un progreso económico. No sólo tiene un pie en la escalera del desarrollo, sino que en realidad lo está subiendo. Su ascenso resulta evidente en el aumento de ingresos personales y en la adquisición de teléfonos móviles, televisores y motocicletas. El progreso también se pone de manifiesto en factores determinantes y cruciales del bienestar económico, como el aumento de la esperanza de vida, la caída de las tasas de mortalidad de los lactantes de menos de un año, el creciente acceso al agua e instalaciones de saneamiento y otros elementos similares.” “Desde 1990 la globalización ha reducido la cifra de pobres extremos en la India en 200 millones y en China en 300 millones, asegura este economista.

“El paso de la pobreza generalizada a diversos grados de prosperidad se ha producido con mucha rapidez en comparación con todo el tiempo que abarca la historia humana.”(1)

The New York Times, el principal diario norteamericano, considera que Jeffrey Sachs es el mejor economista en el mundo. Ha sido asesor de numerosos gobiernos y tiene una larga y brillante trayectoria académica. Someter a examen sus aseveraciones, saber en qué tiene razón y en qué no, nos será de utilidad.

Crecimiento y bienestar

Son interesantes las categorías y conceptos utilizados por los economistas y sociólogos burgueses para clasificar a los grupos sociales.

Contenido

Presentación

I. El imperio de EU, por peder su hegemonía mundial                   

II. Debilitamiento de EU dentro de un nuevo marco geoconómico mundial

III. Un gran crecimiento económico mundical que  no   supera la crisis

IV. La Crisis financiera mundial                                 
V. Algunas repercusiones políticas del declive del imperio 

VI. Alguna repersusiones políticas del declive del imperio                 

Venezuela

En Sidor los obreros enfrentan a Techint                            
La nacionalización de Sidor es un triunfo de los trabajadores    

 Por la reinstalaciòn de Orlando Chirino a PDVSA       

Por un tribnal que juzque las acusaciones de James Petras 

Colombia
Palestina
México
Contraportada

 

 

Pobreza extremal

Los especialistas del Banco Mundial, Chen y Ravallion, en 2004 elaboraron un gráfico con la evolución de la pobreza y el bienestar en el mund0.

La primera categoría es la de “pobreza extrema”, que consiste en aquellas personas que tienen ingresos diarios menores de un dólar, sobre paridad del poder adquisitivo. Son “las familias no pueden hacer frente a necesidades básicas de supervivencia.” Esta pobreza “sólo se da en países en vías de desarrollo”.

Sachs ilustra a las personas en pobreza extrema con la población de una aldea de Malawi, África, a la que acudió. Son personas que no trabajan o lo hacen ocasionalmente, en el campo; que no tienen asistencia médica, carecen de servicios municipales y no estudian. Comen mal y la mayoría están desnutridos. Son los excluidos de todo. Viven peor que los nómadas del lítico, antes de la aparición de la agricultura.

En Malawi, sólo 400 personas pueden pagar los tratamientos antisida, en un país con 900 mil enfermos. Tienen una renta de 160 dólares por persona, es decir, menos de 50 centavos de dólar diario. Es una “democracia pluripartidista.” ¿Cómo llamarlos en términos marxistas? No son parte de la clase trabajadora, no producen o si lo hacen ni siquiera les alcanza para subsistir, ya no se diga para vender un excedente en el mercado; no tienen el “privilegio” de ser explotados y son más bien unos marginados modernos que viven de las limosnas de los países ricos.

Existen mil millones de personas en el mundo en esta situación.

Lo interesante es que, de acuerdo con estas cifras, más de 500 millones de personas salieron de esta lacerante condición en el Extremo Oriente, cifra ya asombrosa en términos absolutos y más en términos relativos, pues más de la mitad de la población en esta región del planeta vivía en esta situación y ahora sólo lo es un 15%. En África subsahariana hubo un retroceso, aunque en términos relativos la gente en esta condición económico-social aumentó muy poco.

Teritorio 1981 Año 2001
Extremo Oriente 800* 270
Europa del Este y Asia central menos del 1% 4%
América Latina y Caribe 10% 10%

Sur de Asia

450 420
Africa subsahariana 120 300
*Cibras en millones de personas.
Como% de la población regional:
Extemo Oriente 58 15
Sur Asia 52 31
África subsahariana 43 45
 

Tienen ingresos de uno a 2 dólares por día

Territorio 1981 2001
Extremo oriente 380 580*
Europa del Este y Asia Central 20 60
A. Latina 70 80
Surasia 330 630
Afr. Subs. 130 180

15% de los latinoamericanos están en esta pobreza desde 1981

Cifras en billones de dólares

Pobreza moderada

La característica de este tipo de pobreza consiste en que en ella “las necesidades básicas están cubiertas, pero sólo de modo precario.”

Jeffrey Sachs se emociona al describir una pequeña población de Bangladesh, ilustrativa de este tipo de pobreza, ya que para él, las personas que ascendieron a ella, luego de venir de la pobreza extrema, ya trabajan (son brutalmente sobre explotados como obreros de la confección), comen mejor y cambian sus costumbres y mentalidad. Por ejemplo, ahora las mujeres han adoptado una pauta demográfica notable: quieren tener sólo 1 o 2 hijos, no 5 o 6 como antes. Para Sachs, ya pusieron “un pie en la escalera del desarrollo”.

En términos marxistas, son ya proletarios, son su capa o estrato más bajo, pobre y súper explotado. En este sector ocurrió muy probablemente el mayor fortalecimiento objetivo del proletariado mundial, que de pronto, en el curso de unos pocos años vio engrosar sus filas en cientos de millones de este tipo de trabajadores.

Pobreza relativa

El “nivel de ingresos familiares está situado por debajo de una proporción dada de la renta nacional media (…) no tienen acceso a bienes culturales ni actividades de ocio y diversión, y tampoco a una asistencia sanitaria ni a una educación de calidad, ni a otras ventajas que favorecen una movilidad social ascendente.”

Sachs sólo aporta esta información sobre este tipo de pobreza. Suponemos que describe a un sector del proletariado ligeramente arriba de los que están en “pobreza moderada”.

En resumen, en extrema pobreza sobreviven 1000 millones de seres humanos y son pobres 1,500 millones. “Vive por encima de la mera subsistencia”, dice Sachs, el 40% de la humanidad.

En los países de “rentas bajas” el PIB per cápita va de 2000 a 4000 dólares anuales. Entre ellos están algunos de América latina, el sur de Asia y la India.

“El mundo de las  rentas medias” está formado por “otros 2,500 millones” de personas. “Desde luego –dice Sachs-, no se les reconocería como parte de la clase media según los criterios de los países ricos.” Su PIB per cápita va de 4,000 a 20,000 dólares y entre ellos está Corea del Sur, Singapur, Europa central, China, ex URSS y América Latina. México tiene un PIB per cápita de unos 8,000 dólares anuales.

Países más pobres

Son aquellos cuyos habitantes perciben ingresos por debajo de 2000 per cápita. Son los países del África subsahariana y del sur de Asia.

De “rentas altas” disfrutan 1000 millones, menos de una sexta parte de la humanidad. Son el mundo rico. Tienen economías de más de 20 mil dólares anuales per cápita.

¿El Banco Mundial (BM) exagera la cantidad de personas que han ascendido en estos años en la escalera económico-social, con el fin de embellecer la globalización? Las críticas a las cifras que hemos expuesto son en el sentido opuesto. Sobre todo el gobierno chino, pero también otros de esa región, aseguran que han logrado progresos más importantes a los anotados:

“La precisión de las cifras del BM ha sido cuestionada en debates acalorados –dice Sachs. El BM se ha basado en encuestas familiares, mientras que otros investigadores lo han hecho en contabilidades nacionales, que tienden a mostrar un avance algo más rápido en la reducción de la pobreza en Asia.”

El comienzo del fin de la globalización

Pero este esquema de los últimos 30 años, conocido como “globalización” o liberalización mundial de los precios de la mano de obra y de las mercancías, así como de privatización de empresas estatales, etcétera, parece haber llegado a su fin, tanto en el plano económico-financiero, (con la anunciada recesión en EU, como en el plano político, donde se viene produciendo un vuelco político en el proletariado y la clase media de ese EU, expresado en la irrupción de Barak Obama y de Hillary Clinton en la arena política.

Ya hemos analizado en algunos capítulos anteriores las debilidades y factores de crisis económica y financiera de la economía mundial en su fase globalizada y liberalizada. Añadiremos aquí otros, tan o más importantes, que tienen que ver directamente con la reacción de las clases sociales subalternas en esta fase de agotamiento del capital.

Nueva vuelta al torniquete contra el proletariado de los países imperialistas

Mientras China, India, Vietnam, algunos países de Europa oriental, etcétera, se industrializaron y proletarizaron a grandes porciones de sus poblaciones, a través sobre todo de las inversiones extranjeras y del traslado de fábricas norteamericanas, japonesas y europeas a estos países; los “países capitalistas centrales” (PCC) o imperialistas se des industrializaron, y dañaron económica y socialmente a sus proletariados, sobre todo al norteamericano.

Esquemáticamente podemos decir que en China, India, etcétera, hubo un mejoramiento económico-social, y en los países imperialistas cayeron las condiciones de vida y de trabajo.

Todos los analistas serios de la situación del proletariado norteamericano aportan hechos, cifras, datos sobre el desmejoramiento de sus condiciones de vida y de trabajo, entre ellos nuestro compañero dominicano Joaquín Aracena, que escribió en Pluma no. 9 al respecto.

Según Stephen Roach, jefe de economistas de la correduría Morgan Stanley:
Existe un “desequilibrio entre el retorno del capital que se encuenta en sus niveles históricos más altos y la recompensa laboral que se ubica en sus mínimos niveles desde hace 40 años.” “Uno de los aspectos más preocupantes del declive general de la globalización –dice-, se centra en el escepticismo público y la creciente insatisfacción popular por la desigual distribución de sus beneficios tanto adentro como afuera de sus países”.

Para Jalife-Rahme, en los EU, la fuerza laboral ha sido “decapitada”.

El historiador Niall Ferguson, en el XI Seminario Europeo de Inversiones, celebrado en junio de 2006, expuso que la globalización “no solamente impacta a los trabajadores de cuello azul, sino que también afecta a los otrora protegidos trabajadores del conocimiento de cuello blanco…”

El español Juan María Alponte sostiene que: “Aumenta la desigualdad en EU”. La masa salarial mexicana es igual al 33.2% del PIB; en EU supera el 50%, “pero año tras año pierde (al igual que todo el mundo subdesarrollado) frente a la concentración del poder financiero y monopólico.”

Por un lado -dice- hay una “gigantesca masa de liquidez, compras de bancos y empresas por cifras fabulosas, pero en EU hay 47 millones de estadounidenses sin seguro de salud.

Existen en este país 774 mil personas sin hogar, la mitad de los cuales vive en refugios.

Según el Instituto Internacional de Estudios estratégicos de Londres: “la globalización hace desaparecer a la clase media y socava los cimientos de los gobiernos.”

Por su parte Paul Kennedy reconoce que: “entre la comunidad negra, la mitad de los niños menores de seis años viven por debajo del límite de la pobreza.” “‘EU ocupa el último lugar entre los países industrializados, en mortalidad infantil, esperanza de vida y visitas al médico. Subió la esperanza de vida de blancos y bajó la de negros”. Estos datos reflejan una desigualdad social en aumento. “Como media, los ejecutivos ganan más de 90 veces lo que los trabajadores industriales (cuando en 1980 ganaban cuarenta veces el salario de éstos últimos”). Mientras que los ingresos del 30% de negros y el 20% de hispanos no superan el límite oficial de la pobreza y viven en tugurios.“Las cuatro quintas partes de la población de EU no se benefician de la globalización por los traslados de industrias a otros países, la prescindencia de ocupaciones y los inadecuados niveles educativos.”

La expansión del crédito atemperó el descontento en EU

¿A qué se debe que el proletariado norteamericano haya aceptado perder algunas de sus más importantes conquistas estructurales, como los empleos con floridos convenios laborales y altos salarios? Desde luego, un factor importante lo fue el carácter traidor de sus líderes sindicales, pero no fue el único. La burguesía compensó la caída salarial mediante la expansión del crédito para la clase trabajadora. Los empleos siguieron existiendo, con una tasa de desocupación bastante baja (no más del 5%); los salarios se deprimieron pero los trabajadores y la clase media de EU pudieron comprar, comprar y comprar, mercancías abundantes y baratas provenientes de China, México, etcétera.

El summum de este furor consumista fue la posibilidad de tener créditos muy baratos para comprar bienes inmuebles. Para muchos fue la oportunidad de hacer realidad el “sueño americano” de tener una vivienda, pero para otros, que ya tenían un hogar, fue la posibilidad de hacerse de una segunda y hasta de una tercera casa. Y algunos lo lograron, al alquilar esa segunda casa y, con lo del arriendo, pudieron hacerse propietarios sin mayor esfuerzo. Además, las casas se valorizaban, subían sus precios. Era el sueño americano al cuadrado o al cubo. El capitalismo les estaba permitiendo a decenas de millones de asalariados hacerse de una segunda y tercera viviendas, mismas que se “pagaban solas” y subían de precio. Además, pudieron consumir casi hasta cansarse electrodomésticos, automóviles, viajes turísticos, etcétera. Este fenómeno compensatorio de la caída salarial le dio una vida (artificial) al crecimiento económico en EU y contuvo las luchas en ese país. El proletariado y la clase media de EU no ahorraron a la manera tradicional durante estos años, ya que su dinero lo apostaron en el mercado inmobiliario. El “ahorro” que proyectaban hacer era a través de la adquisición de vivienda(s).

La crisis en el mercado inmobiliario, la pérdida de sus casas (y de sus ahorros) por millones de asalariados, la deflación de las viviendas, la restricción del crédito y del consumo, las caídas bursátiles, en fin, la crisis actual, con sus repercusiones directas en los bolsillos de los trabajadores y de sectores de la clase media, vienen provocando cambios y una nueva disposición de lucha tanto en EU como en Europa.

Cambios en la conciencia obrera en los países imperialistas

Las principales reacciones del proletariado europeo ante la globalización pueden apreciarse en las continuas y amplias luchas de resistencia que ha desarrollado en los años recientes, y en las que han destacado los destacamentos francés, italiano y alemán. Los dos primeros han hecho huelgas generales y movilizaciones de millones. Pero aquí nos centraremos en los cambios en la conciencia de las clases trabajadoras de Europa y de EU.

La revista británica liberal The Economist se pregunta: “¿América (por EU) está girando a la izquierda?” Y cita a su homóloga germana Die Zeit, que también aprecia que la población de Alemania se está corriendo hacia esa ideología. The Economist cita varias encuestas, como la de Research Center, que arrojó que la mayoría de la población quiere que el Estado otorgue más apoyos a los necesitados. Quieren ver al gobierno menos metido en las vidas privadas y más activo en programas sociales.

La encuesta Enmis, en Alemania, encontró que en 1981 el 17% de la población se consideraba de izquierda; y en 2007 son un 34%. Si hace 26 años 38% se catalogaba de derecha, hoy un minúsculo 11%.

70% está a favor de salarios mínimos e igual número opina que el Estado debe hacerse cargo de los ferrocarriles, las telecomunicaciones y la energía. 72% critica al gobierno por no hacer más en programas sociales. 43% de los simpatizantes del neoliberal Partido Liberal Democrático está en contra de privatizaciones.(2)

Es interesante que desde principios de diciembre de 2007 Hillary Clinton (apenas al comenzar su campaña por la candidatura presidencial, que suponía tenía en el bolsillo), viene fustigando el libre comercio. Reprobó la Ronda Doha y los acuerdos comerciales que no contemplan resguardos laborales ni ambientales. Lo mismo viene haciendo Barack Obama, lo cual es un reflejo de que la base del Partido Demócrata ha hecho una amarga experiencia de la apertura económica hecha por su país.

Clinton prometió que “como presidente haré que la economía funcione de nuevo para la clase media.” (el proletariado yanqui –blanco- se considera ser de esta clase).

Plilip Stephens, editor asociado de The Financial Times, advierte también este fenómeno entre la población estadounidense y dice que “en EU, el outsourcing [el traslado de empresas de EU a otros países] ha ventilado en la clase media las llamas del proteccionismo.”

Propagandistas del libre comercio, como el periodista Andrés Oppenheimer, y los ministros de comercio de Colombia y Panamá (que quieren acuerdos comerciales con EU, o reafirmarlos) están preocupados por el discurso proteccionista de los candidatos demócratas.(3)

El fracaso de la globalización

La globalización generó la industrialización de nuevos países, un gran desarrollo de las fuerzas productivas expresado en un crecimiento nunca antes visto de la riqueza mundial y la creación de cientos de millones de proletarios que, en relación con su situación económica y social anterior, mejoraron notablemente sus condiciones de vida. Lo más importante para nosotros es que la globalización fortaleció numéricamente al proletariado mundial y que la crisis actual y sus nefastos efectos sobre lo conquistado por los proletarios podría ponerlos en pie de lucha, tanto en los países imperialistas como en el resto de países.

Resta decir que la globalización, como modelo que conllevara algún tipo de progreso material y social para las amplias masas, muy pronto mostró sus limitaciones y su naturaleza de ser una fase del capitalismo que condena a la muerte  ya una existencia infrahumana a cientos de millones de personas. 

En la cima del crecimiento económico globalizador, hubo cuando menos una sexta parte de la humanidad, mil millones de seres humanos, viviendo peor que en el lítico antes de la aparición de la agricultura. “La mayor tragedia de nuestra época es que una sexta parte de la humanidad ni siquiera ha llegado a la escalera del desarrollo”, dice Sachs.

Los propagandistas de la globalización como modelo que permitiría superar la pobreza extrema y las condiciones más oprobiosas en que viven cientos de millones de seres humanos, fracasaron estrepitosamente, aun antes de que la crisis estallara. Ahora, con la crisis encima, aparecerá con toda claridad la cara antihumana y caníbal de esta fase capitalista.

En el año 2002 la ONU aprobó los “Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM), que son ocho metas que se comprometieron a cumplir.

Son todos ellos “Compromisos Incumplidos”, lo mismo que otros adoptados por la ONU años antes.

En 1978, se resolvió que se propugnase por “Salud para todos antes del año 2000”, pero hubo sida, resurgimiento de la tuberculosis y la malaria, y millones sin servicios sanitarios básicos.”(4)

En 1990 la Cumbre Mundial de la Infancia se propuso la “universalización de la educación primaria”, pero hay 130 millones de niños sin escuela.

El mundo rico se comprometió a destinar el 0.7 de su PIB a la ayuda al desarrollo, pero descendió del 0.3 al 0.2 en los 90s. Serían 175 mmdd si fuese el .7%.

El principal ODM era acabar con la pobreza extrema en el 2025, lo cual es quimérico. Según Amnistía Internacional (AI), “aumentó la pobreza mundial”.

“Durante la reunión del Consejo Internacional de AI… especialistas de diversos países advirtieron que actualmente un mil 500 millones de personas en el mundo [de un total de 6 mil 300 millones] viven por debajo de la línea de pobreza, es decir, no tienen acceso al agua, electricidad y servicios sanitarios.

“Se ha incrementado la desigualdad, porque mientras en 1990 un rico contaba con 30 dólares y un pobre tenía un dólar, ahora los ricos tienen 130 dólares y el pobre sigue teniendo un dólar”, explicó Jan Pronk, ex jefe de la Misión de la ONU en Sudán. “El especialista francés vaticina que el mundo no cumplirá con las Metas del Milenio, pactadas por los Estados miembros de la ONU para 2015.”(5)

Sachs se proponía terminar con la miseria “con una modesta ayuda financiera de los países ricos, mayor que la que proporcionan ahora.”

Ante esta especie de capitalismo utópico que preconiza el economista liberal, en el que lo que hace falta es la compasión de los ricos para con los pobres para resolver el problema de la miseria, nosotros seguimos preconizando que lo que el mundo necesita es una revolución socialista, realizada por los proletariados de todo el mundo y  dirigidos por un partido obrero socialista internacional. Se trata de crear una economía mundial planificada, que tenga como guía la satisfacción de las necesidades humanas y no el beneficio o la ganancia; que permita una distribución igualitaria de los bienes y servicios producidos, liquidando las fronteras nacionales y sobre todo la división entre países imperialistas o explotadores y países colonizados y semicolonizados. Y que proteja el medio ambiente, la naturaleza y la casa mundial del hombre y la mujer, para permitirles el libre desarrollo de su individualidad y la felicidad.

 

Fuentes
1. Sachs, Jeffrey, El fin de la pobreza, Barcelona, Random House Mondadori, 1ª ed., Nov 2005.
2. Guerra Castellanos, Gabriel, “EU va a la izquierda?”, en Reforma Internacional, 14/08/07, pág. 3.
3. La Nación, Argentina, 3.03.08.
4. Sachs, Jeffrey, Op. Cit., pág. 304.
5. Alatorre, Adriana, Reforma Negocios, 12.08.07, pág. 5.

 

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Cientos de millones dejaron la miseria en China e India

Dice el economista liberal Jeffrey:

“Desde 1978 China ha sido la economía de mayor éxito del mundo y ha crecido a una tasa anual per cápita de casi el 8%. A ese ritmo, la renta media por persona se ha duplicado cada nueve años, con los cual en 2003 ya era casi ocho veces mayor que la de 1978. La reducción de la pobreza extrema ha sido espectacular (.) En 1981, el 64 % de la población vivía con unos ingresos inferiores a un dólar diario. En 2001, la cifra ya se había reducido a un 17%.”(1)

Entre las “reformas” adoptadas por la burocracia china destaca que:

“A los campesinos se les concedió la libertad para trabajar en las industrias rurales, conocidas como Empresas de los Municipios y Aldeas. De repente se crearon millones de puestos de trabajo industriales en centenares de miles de estas empresas.” Algo parecido ocurrió en las llamadas “Zonas Económicas Especiales”, aunque aquí las fábricas funcionan con capital privado. Así se fue creando lo que llama “una de las grandes maquinarias de crear riqueza de la historia moderna”. En otras palabras, lo que describe este economista admirador de Adam Smith es un acelerado proceso de industrialización y de proletarización.

Saxe-Fernández también se refiere a este fenómeno de mejoramiento económico social en este país, aunque él lo hace desde el ángulo de los energéticos. Dice que entre los especialistas se le llama “síndrome de China” a la “incontrolada demanda de crudo vinculada con el desarrollo económico de Asia, lo que lleva a la adopción de pautas de vida de ‘clase media’.” Existe una “nueva clase media en todo el tercer mundo, especialmente en Asia”, dice.(2)

Podemos suponer que más de 330 millones de chinos dejaron de ser “extremadamente pobres”, y pasaron a ser proletarios, y que algunas decenas de millones de antiguos proletarios alcanzaron estándares de vida de clase media. La esperanza de vida ha venido aumentando año con año, y en 2005 era ya de 70.8 años.
Según La Nación, “el consumo del país oriental representa entre el 30% y el 40% de la demanda mundial de materias primas, tales como cobre, combustibles, aluminio, acero, arroz y soya.” “China e India están llevando a cabo un proceso de industrialización acelerado e incorporaron a 330 millones de consumidores”, dice este diario argentino “El 40% de la población mundial que trabaja está en China e India, que seguirán importando alimentos.”(3)

En el año 2006 Argentina subió en 17% sus ventas de granos a la Unión Europea y a China en un 74%.

El caso de la India también ha sido notable, aunque no tan exitoso como el chino. “A escala nacional, la tasa de pobreza descendió de 42% de la población en 1990 a una cifra estimada en 35% en 2001.” En 1981, este país tenía al 55% de su población en pobreza extrema

Fuente

1. Sachs, Jeffrey, El fin de la pobreza, Barcelona, Random House Mondadori, 1ª ed., Nov 2005. págs. 335-6
2. Saxe Fenández, John, Op.Cit.
3. Blanco, Javier, La Nación, Argentina, 20.1.08.

 

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¿Comienza el despertar de los gigantes chino e indio?

Existen nuevos y poderosos batallones del proletariado mundial, el chino, indio, vietnamita, etcétera. Sólo los dos primeros países concentran ahora al 40% de la clase obrera internacional. Ellos mejoraron su condición social y económica principalmente a través de volverse obreros, aunque (súper) explotados en fábricas que dañan su salud y el medio ambiente. En nuestra hipótesis, ellos vienen ya presionando y luchando por mejorar sus condiciones de vida y de trabajo. Y creemos que lo vienen logrando, imponiendo sueldos más altos. Pero ahora, ante la crisis mundial, pueden perder lo poco (o más bien: mucho) que ganaron.

El alza mundial en los precios de los alimentos tiene que ver con proletariados que presionan por comer (consumir) más y mejor y, en el caso del maíz, con convertirlo en combustible. En el año 2007, en China, “los ingresos urbanos crecieron un 14.2% y los rurales un 13.3% en el primer trimestre, una de las alzas más pronunciadas de los últimos años…”

“A lo largo de los últimos 20 años, los gobiernos locales [chinos] han sido forzados a aumentar los salarios mínimos, ya que el número de trabajadores provenientes del interior ha bajado.”

Ha habido numerosas huelgas ilegales, e intentos de organizar sindicatos de trabajadores inmigrantes.” Revueltas rurales, “decenas de miles de personas en esas revueltas” y “más protestas que nunca”. “China es vulnerable por protestas y por cualquier ralentización de las economías occidentales.”

Loa alimentos subieron 15.4% en China, de julio del 2006 al mismo mes del año siguiente. Los fideos instantáneos subieron 40% y contribuyeron al aumento.1

Una de las “variables” o condiciones fundamentales para el funcionamiento de la “globalización”, lo es la existencia de salarios miserables en Asia y en general en el mundo semicolonial. Pero notamos una presión popular por que los salarios suban, lo cual es un factor de crisis del sistema. Los imperialistas y los burócratas están aterrorizados con un despertar del proletariado chino y compañía.

Sobre estos proletarios dice lo siguiente Stephen Road, a quien ya citamos antes: “asistimos al despertar político y económico de miles de millones de ciudadanos, quienes se encontraban fuera de la arena global.” Éste es uno de los grandes hechos contemporáneos: el pasar a ser obreros, así sea de su estrato más bajo, no sólo fueron incorporados a la producción y al consumo; lo más importante para los revolucionarios es que la globalización los introdujo a la “arena” política global, en la que ya están actuando.

El estadounidense Mark Gilbert se imagina con terror la hipótesis siguiente:

“Los miles de millones de habitantes de China, Vietnam y otros países asiáticos… empezaron a exigir y a conseguir jornales más altos y un mejor nivel de vida, y se pusieron a gastar como locos ellos también. Sus gobiernos, entre tanto, construyeron carreteras, hospitales y escuelas para tener a la gente contenta.” Según este ideólogo imperialista, ello ocasionaría que “los precios empezaran a dispararse”, “que los precios de la energía se dispararan”. En suma, una catástrofe para las elites.

“…la economía mundial empezaría a desmoronarse bajo el peso de los tremendos costos de las materias primas…”,2 concluye Gilbert.

Para Allan Greenspan, el mayor peligro “sistémico” es el proletariado chino:

“El gobierno de ese país podría verse tentado a echar mano de sus reservas en caso de turbulencias financieras para evitar el descontento social.” Ello, dice el creador de la burbuja inmobiliaria, llevaría al sistema capitalista a la catástrofe.

Fuentes
1. The Wall Street Journal, en Reforma Internacional, 20.08.07, p. 12.
2. Gilbert, Mark, Abuelo, ¿creías en los bancos centrales?, en Bloomberg News, Reforma, Negocios, 20/07/07, pág. 6.