Pluma 2
Revista teórica marxista de política, arte y literatura
Gobiernos de "centro izquierda": nuevo dique contra la revolución social
Primarera 2006

 

El bonapartismo, según Marx y Moreno

No está de más aclarar, así sea suscintamente, qué queremos decir con bonapartismo.

En el libro El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Marx explicó que en ciertas circunstancias, a la burguesía le estorban tanto su propio gobierno como las libertades y garantías democráticas, y que, para mantener su dominación social, opta por sacrificar el ejercicio directo de su dominación política y tales derechos democráticos:

"La burguesía tenía la conciencia exacta de que todas las armas forjadas por ella contra el feudalismo se volvían contra ella misma, de que todos los medios de cultura alumbrados por ella se rebelaban contra su propia civilización, de que todos los dioses que había creado la abandonaban. Comprendía que todas las llamadas libertades civiles y los organismos de progreso atacaban y amenazaban, al mismo tiempo, en la base social y en la cúspide política a su dominación de clase, y por tanto se habían convertido en ´socialistas'. (...)

"Por tanto, cuando la burguesía excomulga como ´socialista' lo que antes ensalzaba como ´liberal'', confiesa que su propio interés le ordena esquivar el peligro de su Gobierno propio, que para poder imponer la tranquilidad en el país tiene que imponérsela ante todo a su parlamento burgués, que para mantener intacto su poder social tiene que quebrantar su poder político; que los individuos burgueses sólo pueden seguir explotando a otras clases y disfrutando apaciblemente de la propiedad, la familia, la religión y el orden bajo la condición de que su clase sea condenada con las otras a la misma nulidad política; que para salvar la bolsa hay que renunciar a la corona, y que la espada que había de protegerla tiene que pender al mismo tiempo sobre su propia cabeza como la espada de Damocles." (Obras Escogidas de Marx y Engels, en un tomo, Moscú, ed. Progreso, s/f, pp 130-131).

Nahuel Moreno también definía al bonapartismo como un régimen represivo:


"El bonapartismo también es un gobierno de orden, por excelencia. Lo es, precisamente, porque se asienta, no en el parlamento, sino en la burocracia, la policía y el ejército. (...) Para poder asentarse sobre ellos necesita una policía y un ejército sólidos, disciplinados, dispuestos a ejecutar órdenes represivas del régimen." (Op. Cit., pág. 49, fragmento de La democracia de la globalización: conquista y trampa-Crítica a la "Resolución Política Mundial", del CEI de la LIT-CI, Comité Central del Partido Obrero Socialista - México, 9 de mayo de 1999).