Pluma 2
Revista teórica marxista de política, arte y literatura
Gobiernos de "centro izquierda": nuevo dique contra la revolución social
Primarera 2006

 

La democracia, principal política de la contrarrevolución luego de su derrota en Vietnam

(Tomado de La democracia de la globalización : conquista y trampa, CC del POS, México, mayo de 1999).

En un capítulo anterior hemos dicho que, mientras en el interior de la principal potencia imperialista, Estados Unidos, ha existido un régimen democrático burgués (con rasgos bonapartistas y “presidencialistas”), la política exterior de este régimen fue bonapartista, (con rasgos fascistas), es decir, se basaba en las incursiones militares y el auspicio de golpes de Estado y matanzas.

La Revolución Cubana (y el fracaso de la contra de ese país en Bahía de Cochinos) empezó a minar esta política. Sin renunciar a los métodos violentos, el presidente yanqui John F. Kennedy puso en marcha la “Alianza para el Progreso”, con el objetivo de que las concesiones económicas a las masas latinoamericanas que incluía este programa, contuvieran la potente onda expansiva libertaria generada desde la isla antillana.

La derrota de Francia y luego de los EEUU en Vietnam causó una crisis aguda en los mandos imperiales. De acuerdo con las “Tesis sobre la Situación Mundial” de la dirección de la Liga Internacional de los Trabajadores (1984), el frente imperialista se vio obligado a poner en marcha una nueva política, a la que llamó “reacción democrática”:

“La política imperialista se caracteriza por la conciliación, las negociaciones, las aperturas democráticas en el país y fuera de él. Es el momento de los viajes del presidente yanqui James Carter y su esposa predicando los ´derechos humanos' por medio mundo, impulsando conferencias contra el racismo sudafricano, haciendo campañas contra las dictaduras latinoamericanas, abriendo el diálogo con la guerrilla del MPLA angoleño y estrechando vínculos con los partidos socialdemócratas europeos. Es una política defensiva de un imperialismo que quedó ‘groggy' por la derrota en Vietnam y retrocede en estampida ante el movimiento de masas mundial y su propio pueblo. Es lo que denominamos ´reacción democrática', de promover aperturas y regímenes de democracia formal, como canal de alivio de la presión revolucionaria de las masas. Lógicamente, una democracia imperial que, en los países atrasados, debía asegurar el dominio imperialista por medios diferentes a las dictaduras genocidas.

“Los finales del gobierno de Carter preanuncian otra fase de la política imperialista. El imperialismo comienza su concontraofensiva y sus preparativos para volver a utilizar el garrote. Los triunfos revolucionarios de Nicaragua e Irán, en 1979, aceleran el paso de una política a otra. Ya Carter despliega dos iniciativas militares preparatorias del periodo Ronald Reagan (el siguiente presidente yanqui): 1. La instalación de misiles en Europa para apuntar a la URSS; y 2. La organización de un ejército de despliegue rápido, que puede llegar a cualquier lugar del mundo donde sea necesario para sofocar un alza revolucionaria. El fracaso de la recuperación de los rehenes estadounidenses en la embajada de los EEUU en Teherán (1980) es el primer intento frustrado de esta política. No se abandonan los métodos de contrarrevolución democrática de la primera etapa de Carter, sino que se combinan las concesiones al movimiento de masas (aperturas democráticas congeladas, defensa de los derechos humanos) con los métodos armados.” […]

Hasta aquí hemos visto que en los últimos años la contrarrevolución domina en el mundo de manera preponderante a través de:1) regímenes democrático burgueses. Lo hace también aplicando: 2) una política de reacción democrática. Además de estos dos instrumentos, puso en marcha un tercero, que la LIT llamó el “Frente por la Paz y la Democracia”. 

Que los trabajadores acepten la miseria a cambio de libertades formales

“Actualmente, el temor al ascenso revolucionario mundial vuelve a unir estrechamente a todos los explotadores del mundo y a la burocracia en una política común: la de la reacción democrática burguesa a nivel mundial. El frente contrarrevolucionario interviene en todos los países y sectores del planeta para derrotar a la revolución. (...)

“Este frente está conformado por la mayor parte de los sectores imperialistas, el Partido Demócrata de EEUU, la Comunidad Económica Europea, los explotadores y las burguesías nacionales, la Iglesia católica, la Democracia Cristiana, la Socialdemocracia, el stalinismo ruso y chino, el castro-stalinismo, el sandinismo, la dirección de la guerrilla salvadoreña (...), y casi todos los gobiernos de los países semicoloniales, los gobiernos o dirigentes políticos ultrareaccionarios y conservadores de Latinoamérica (...) “ El programa, la política de este frente, sus grandes banderas son muy precisas y embaucadoras: paz social, parar las guerras, salidas negociadas, concertación, derechos humanos, democracia burguesa en todas las regiones y países. (...)

“Este frente declara que tiene dos enemigos a enfrentar: la derecha y la ultraizquierda. Los dos son igualmente peligrosos para la paz y la democracia en el mundo. (...) El Frente defiende la política del justo medio, mantenimiento del status quo donde hay democracia burguesa. Dejar todo como está, sin cuestionar la explotación; que los trabajadores acepten la miseria más absoluta a cambio de tener libertades democráticas formales. No tener que comer, pero poder votar.

“Un lugar destacado, determinante para la efectividad de este frente, lo ocupan las direcciones del movimiento mundial de masas. Es un Frente con los partidos y organizaciones obreras y pequeño burguesas que se que se reclaman antiimperialistas e incluso socialistas (la segunda Internacional, la burocracia stalinista y sindical, los movimientos de liberación, el castrismo, el sandinismo).