Pluma 2
Revista teórica marxista de política, arte y literatura
Gobiernos de "centro izquierda": nuevo dique contra la revolución social
Primarera 2006

 

Primeros meses de Evo Morales en el poder;primeras traiciones
Por Ramón Centeno

El pasado 22 de enero tomó posesión Evo Morales, el nuevo presidente de Bolivia. De origen aymara, es el primer presidente indígena de Bolivia, un país con un 60% de población originaria que hasta ahora siempre había sido gobernado por blancos.

Son muchas las voces que en el mundo han celebrado el triunfo de Morales como el triunfo de un gran revolucionario. Este indígena cocalero ha despertado grandes expectativas en amplios sectores de la izquierda mundial. Ven en Evo a un decidido antiimperialista que cambiará la historia de Latinoamérica y se enfrentará a los Estados Unidos y a las trasnacionales del petróleo que acechan el gas boliviano. Pero no es así.

Lo que se avizoraba (1) se ha convertido en cruda realidad: la retórica antiimperialista de Morales no coincide con su práctica. Cada vez queda más claro que Evo Morales no aspira a nacionalizar ni el gas ni las minas en su totalidad. Sólo cobrará más impuestos. "No sólo vamos a respetar la propiedad privada, vamos a proteger la propiedad privada. (…) Vamos a garantizar que los privados recuperen la inversión" (2). Esta política está condenada a fracasar y a durar mucho menos que los gobiernos nacionalistas del siglo pasado que sí llegaron a nacionalizar ramas enteras de la producción (como el petróleo con Cárdenas, en México).

El gabinetazo de Evo

Pero vamos por partes. Empecemos diciendo que varios de los ministros que Evo ha nombrado son personajes cuestionables desde el punto de vista de los trabajadores. Walter Villarroel, ministro de Minería, fue militante de un partido derechista. Es señalado responsable de promover la destrucción de la estatal Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL), la cual tenía bajo su control toda la minería del país, cuando ésta estaba en manos del Estado. También se le recuerda por "privatizar uno de los yacimientos de hierro más grandes del mundo" (3).

El que fuera dirigente de la FEJUVE, Abel Mamani, fue nombrado ministro del Agua. Tal vez es el más cuestionado. Una de las principales batallas de la FEJUVE fue la lucha contra la empresa trasnacional Aguas del Illimani, a la cual logró expulsar de la ciudad El Alto. Sin embargo la privatización del agua no ha sido totalmente revertida y el nuevo ministro no ha dado señales de dar una solución definitiva favorable a los intereses del pueblo.

Como señal de amistad a la oligarquía de Santa Cruz, Evo nombró al magnate Ric Riera, ministro de Obras Públicas. Este ministerio es considerado un nido de corrupción, sobre todo por sus transas a la hora de otorgar licitaciones. No hay forma de que el pueblo crea que este político millonario vaya a cambiar este órgano.

Dando la espalda al Congreso de los cocaleros

El gobierno de Morales es un gobierno de colaboración de clases, donde un sector del campesinado (el cocalero) encabeza la administración de un gobierno de los empresarios. La política de Evo para la despenalización de la hoja de coca es de hecho su política más "antiimperialista", producto de la fuerte presión de las bases cocaleras. Estados Unidos ha entendido este compromiso y ha dado señales de acercamiento al nuevo gobierno. "La lucha para nosotros no es contra la coca, sino contra la cocaína. Sabemos que ustedes utilizan la coca desde la época milenaria por sus cualidades medicinales, nosotros sólo les ayudamos en la lucha contra el narcotráfico y a veces en los desastres (naturales)" , dijo William Francisco, el representante de la oficina antinarcóticos de EU. Esta declaración era impensable hace algunos meses, cuando los EU claramente señalaba que para terminar con la cocaína era necesario exterminar la hoja de coca.

Los cocaleros de hecho se sienten en el gobierno. El VIII Congreso de la Coordinadora de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba (principal organismo cocalero) fue un evento donde los agremiados tomaron resoluciones de gobierno. Decidieron expulsar a todas las instituciones estadounidenses que trabajan en el Chapare (importante región cocalera). "Todas las instituciones que reciben apoyo directo de ese país deben irse a su casa. Esta resolución es una de las determinaciones más importantes del VIII Congreso", declaró el dirigente Julio Salazar al tiempo que señalaba que así "terminará el sometimiento" (5). Algunos funcionarios del gobierno respaldaron esta resolución.

La embajada de EU respondió congelando las relaciones con el gobierno de Evo y canceló una serie de reuniones que tenía previstas con altos funcionarios. La situación era tensa, Morales estaba ante un dilema. "El presidente de la República, Evo Morales desautorizó ayer a los sindicatos cocaleros, que él mismo lidera, y afirmó que la agencia antidrogas DEA y otros organismos estadounidenses continuarán operando en el país, si respetan la ley local. (…) Todos tienen derecho a estar en nuestro país, respetando la dignidad y la soberanía nacional, respetando a los pueblos, dijo el primer presidente indígena del país"(6) .

La crisis de LAB

Pero su cuestionable política le ha dado la espalda no sólo a los cocaleros, sino también a los trabajadores. En los primeros días de febrero, vino la crisis de Lloyd Aéreo Boliviano (LAB), la compañía de aviación más importante de Bolivia que había sido privatizada en 1995. Los pilotos de esta compañía se declararon en paro indefinido antes las brutales condiciones laborales a que los tenía sometido el accionista mayoritario, el empresario Ernesto Asbún. Este personaje, luego de la privatización "se dedicó a desguazar lo que quedaba. Así se explica la deuda de 10 mdd al Seguro Social Obligatorio, de 25 mdd (7) al fisco, de 350 mil dólares a la Superintendencia por tasas de regulación y a esto hay que sumar la deuda salarial con los pilotos. Mientras tanto los ingresos anuales del LAB ascienden a 138 mdd"(8) .

Evo Morales decidió intervenir por 90 días a esta empresa. "La intervención está orientada a detectar a los responsables del mal manejo administrativo de la empresa -que está en virtual quiebra por una deuda aproximada a 180 millones de dólares y por la reducción de su patrimonio a unos 2 millones- a salvar a la compañía e impulsar a su crecimiento"(9) . En lugar de esta nacionalización temporal (destinada a sanear esta empresa para luego entregarla nuevamente a manos privadas), lo que estaba planteado era lisa y llanamente la nacionalización sin indemnización. Si Evo no nacionalizó esta compañía menos se atreverá a hacerlo con los hidrocarburos. Si no se atrevió a enfrentarse a un empresario menor, menos lo hará ante los gigantes petroleros.

No al aumento al salario mínimo y el ridículo complot

Su posición respecto a los trabajadores más pobres también deja mucho que desear. Si bien Evo decidió recortar en un 57% los salarios de él y sus ministros, quedó muy claro que esta medida demagógica tenía el fin de pedir la misma austeridad a los más pobres del país. Y es que Evo, en campaña, había prometido elevar el salario mínimo de 455 Bolivianos (55 dólares) a 1500Bs (192 dólares). Pero ya en el poder, se ha negado a hacer tal ajuste. "Las razones esgrimidas por el Ejecutivo para no incrementar el salario de los trabajadores son la crisis económica, el déficit fiscal, la necesidad de mantener la estabilidad económica, la austeridad y los sacrificios que deben hacer todos para mejorar la economía nacional. Ni más ni menos, los mismos argumentos utilizados en los últimos 20 años por los gobiernos neoliberales" (10).

Mención aparte merece la denuncia de Morales de un complot en su contra. El 6 de febrero anunciaba que "ya hay algunas conspiraciones de algunas trasnacionales; ya tuvimos reuniones con el alto mando militar en las que nos daba información de cómo están preparando eso"(11). Su vicepresidente, Álvaro García Linera, lo secundaba, "hay que movilizarse contra los que quieren hacer daño, porque van a presionar las petroleras, los gringos", dijo, y añadió que "los oligarcas quieren hacer daño al gobierno del hermano Evo Morales"(12) .

Mientras tanto, Andrés Solís Rada, ministro de Hidrocarburos decía no saber nada del complot. "Seguramente el Presidente de la República debe tener mejores elementos de juicio para hacer esa afirmación, pero desde el Ministerio de Hidrocarburos estoy sorprendido por el grado de comprensión que hay entre las empresas petroleras para con el gobierno" (13). Esta burda maniobra tenía el fin de distraer a los explotados que veían con buenos ojos la exigencia de la COB de que se cumpliera la promesa de Evo de elevar el salario mínimo.

Conclusiones

Para comprender en cierta medida qué rumbo tomará el gobierno de Evo, vale la pena voltear a Brasil, país donde se estrena en Latinoamérica el reformismo sin reformas. Lula había sido en su juventud un prominente obrero metalúrgico que llegó a dirigir una huelga general. Perdió un dedo operando un torno. En su campaña electoral se llenó de un discurso combativo, prometió de todo a los pobres. Sin embargo, su primera acción de gobierno fue contra-reformar el régimen de pensiones y jubilaciones de los trabajadores del estado. Apoyado en su inicial enorme popularidad, Lula realizó algunas reformas neoliberales que los anteriores gobiernos no habían podido hacer.

Los mismos sectores que se emocionaron con Lula son los mismos que hoy se emocionan con Morales. Los que antes se emocionaron al ver a un obrero brasileño en el poder hoy son los mismos que derraman lágrimas al ver en el poder a un indígena boliviano. Pero no se trata de evaluar cuál es el origen de clase o étnico de un político, sino cuál es su posición dentro de la lucha de clases. Lula se rodeó de un gabinete similar al que hoy está pre-formando López Obrador, con gente corrupta del viejo régimen. Hoy nadie se atrevería a decir que Lula es un revolucionario y que está llevando a Brasil hacia el socialismo.

Con nuestras anteriores afirmaciones, tampoco queremos caer en el maquiavélico posicionamiento de algunos sectores que han llegado a señalar que los EU "fabricaron" a Evo. Es evidente que la opción preferida por el imperialismo era el derechista Tuto Quiroga, uno de los suyos, cuidadoso en el lenguaje y menos impredecible que Morales.

La victoria de Evo en las pasadas elecciones fue un golpe (soportable) para los EU, pero no para el capitalismo, del que será fiel guardián. El gran temor del imperialismo era (y es) que Evo no pueda contener a los sectores que lo llevaron al poder y que hoy se sienten en mejores condiciones para arrancar mayores conquistas.

Al igual que la victoria de Hamas en Palestina, los hechos de Bolivia demuestran que el imperialismo no es el gran agente recolonizador y superpoderoso, como dicen algunas agrupaciones de izquierda. Entre lo que EU desea que ocurra y lo que en realidad sucede, existe una diferencia que a veces le es en extremo incómoda.

Y tal vez la pregunta es, ¿hoy qué tan incómodo resulta para EU el gobierno de Evo? La respuesta la hemos dado ya en este artículo y la llamada telefónica que hizo Bush a Morales para felicitarlo por su nombramiento oficial como presidente. "Bush aprovechó la oportunidad para felicitar "al pueblo boliviano por su compromiso con la democracia" y expresó el "compromiso de su país con ayudar a los bolivianos a realizar sus aspiraciones de tener una vida mejor", explicó el portavoz (de la casa Blanca)" (14).


Notas

(1) Ver mi artículo "Evo y el reformismo sin reformas", publicado en enero de 2006 en El Socialista, número 308.
(2) La Nación, Buenos Aires, 18 de enero de 2006.
(3) Econoticias, 23 de enero de 2005.
(4) La Prensa, La Paz, 1 de febrero de 2006.
(5) Los Tiempos, Cochabamba, 15 de febrero de 2006.
(6) Los Tiempos, Cochabamba, 16 de febrero de 2006.
(7) Millones de dólares.
(8) Palabra Obrera. La crisis del LAB. Febrero de 2006.
(9) Los Tiempos, Cochabamba, 10 de febrero de 2006.
(10) Econoticias. Bolivia: El gobierno miente sobre el salario mínimo. 27 de enero de 2006.
(11) La Jornada, México, 8 de febrero de 2006.
(12) Ídem.
(13) Econoticias. ¿El complot es de Evo o contra Evo?, 8 de febrero de 2006.

(14) La Jornada, México, 2 de febrero de 2006.