Pluma 2
Revista teórica marxista de política, arte y literatura
Gobiernos de "centro izquierda": nuevo dique contra la revolución social
Primarera 2006

 

Hugo Chávez y la reconciliación con el imperialismo
Por: Alejandro Ortiz

Muchas páginas se han escrito sobre Hugo Chávez. Analistas y militantes de izquierda lo ven con simpatía y apoyan a su gobierno. Proclaman que sus acciones marcan la pauta de una nueva alternativa al capitalismo. Su lenguaje atrevido contra el presidente yanqui Bush, a quien llama Mister Danger, ha impresionado a muchos, que lo ven como un representante genuino de los oprimidos y explotados latinoamericanos. Sin embargo, Chávez dista mucho de ser esa opción.

Venezuela y el petróleo
Venezuela es un país con una enorme cantidad de recursos naturales, entre los que destaca el petróleo. Produce cerca de 2.7 millones de barriles diarios, de los cuales, el 70% es exportado a Estados Unidos.
Esta enorme riqueza permitió que la burguesía venezolana mantuviera cierta estabilidad económica por más de 30 años. Concientes de que de lo que se trataba era de administrar un Estado con recursos, los partidos burgueses firman un acuerdo a finales de los años 50, al que llamaron "pacto de punto fijo", que les permitió compartir el gobierno sin mayores crisis políticas. Esa estabilidad política y económica pegó también en los trabajadores, que durante esos años no vieron la necesidad de salir a las calles a luchar.
En la década de los 70 los precios del petróleo aumentaron considerablemente, siendo Carlos Andrés Pérez el presidente al que le toca recibir los beneficios de los altos precios. En esos años, la burguesía venezolana se sirvió con la cuchara grande y el gobierno realizó un fuerte gasto público: se construyeron carreteras, autopistas, centrales hidroeléctricas, unidades habitacionales, entre otras obras, lo que aumento la deuda interna y externa 12 veces.

Cae el petróleo
Esa situación cambió dramáticamente. A finales de la década, los precios del petróleo se estancan, y luego caen abruptamente; el país no tiene con qué pagar. El gobierno de Carlos Andrés Pérez deja a su salida, en 1979, una enorme deuda, lo que produce una fuerte crisis en la economía. Los gobiernos toman medidas cada vez más impopulares en contra de los trabajadores, según lo ordenado por el Fondo Monetario Internacional, para poder solventar la deuda externa. Pagar a tiempo al FMI era una obligación que se tomaron muy en serio, en medio de una enorme crisis económica que afectaba a la mayoría de los venezolanos. El poder adquisitivo cae rápidamente, el desempleo crece y las conquistas sociales y laborales rápidamente se pierden. Toda la década de los 80 es de crisis, y los presidentes sucesores de Pérez tienen que enfrentar movilizaciones obreras que exigen mejores condiciones de vida.
En 1989, los trabajadores eligen nuevamente a Carlos Andrés Pérez, con la esperanza de volver a los "años dorados" y mejorar las condiciones económicas en las que se encontraban millones de venezolanos.

El "caracazo"
Sin embargo, el nuevo presidente lanza un "paquetazo" económico: devalúa la moneda, lo que produce un aumento en el precio de todas las mercancías, haciéndolas inaccesibles a los trabajadores. La crisis estalla en febrero del mismo año: millones de trabajadores salen a las calles a echar abajo los planes económicos del gobierno, y éste responde con la represión. Son jornadas tremendas, de grandes enfrentamientos entre las fuerzas armadas y el pueblo trabajador. Hay fracturas en el ejército: muchos soldados se niegan a reprimir. Estas movilizaciones le dan el golpe de gracia a la estabilidad política pactada, y el "punto fijo" se comienza a resquebrajar, junto con los partidos firmantes. Finalmente, producto de estas movilizaciones conocidas como el "caracazo", el régimen entra en crisis y, como resultado de las movilizaciones, Carlos Andrés Pérez presenta su renuncia.

Hugo Chávez aparece en escena
El 4 febrero de 1992, en medio de la crisis, un teniente coronel de nombre Hugo Chávez, al mando de un grupo de oficiales, en una intento de solucionar la crisis, encabeza un golpe militar en contra de Carlos Andrés Pérez, pero es derrotado y enviado a prisión, condenado a 20 años de cárcel.
Cuando Pérez es echado del gobierno, lo sucede Rafael Caldera, que tiene que gobernar sin la alianza fuerte de los partidos burgueses y que, ante las movilizaciones populares, se ve obligado a liberar a Chávez, en marzo de 1994. Éste inmediatamente forma su propio movimiento político.
En diciembre de 1998 Hugo Chávez es electo presidente, con un aplastante 56 % de los votos, y asume el cargo el 2 de febrero de 1999. Inmediatamente convoca a un referendo para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Esta Asamblea se instala en agosto, y en diciembre presenta una nueva constitución, que es aprobada por el 70% de los venezolanos. La ANC crea entonces un nuevo Congreso, con una sola cámara, en la que dominan los partidarios de Chávez. Se reforma el poder judicial y el sistema electoral; y se otorgan ciertas concesiones a los trabajadores. Nace la República Bolivariana de Venezuela en la que Chávez puede reelegirse, y lo hace en julio del año 2000 por un mandato de 6 años más.

Chávez llega al poder, ¿y el cambio?
Su llegada no cambia la relación con Estados Unidos: paga puntualmente la deuda, a pesar de las condiciones de miseria de los trabajadores venezolanos; y sigue abasteciendo de petróleo a ese país.
No ataca frontalmente al desempleo y mantiene los sueldos miserables de los trabajadores.
Sin embargo, el imperialismo, impaciente, no pudo soportar la mínima injerencia en sus ganancias, saltó al menor asomo de nariz de Chávez. En el año de 2002, el gobierno intenta incrementar su peso en la toma de decisiones de la empresa petrolera (PDVSA), a través de la recaudación fiscal y de la sustitución de directivos de la petrolera afines a la oposición. Manifiesta su apoyo a las organizaciones internacionales reguladoras de los precios del petróleo y hace algunas críticas a Estados Unidos por la invasión a Afganistán.
Estas políticas no le gustaron al imperialismo y organizó un golpe con el objetivo de derribar a Chávez y poner en su lugar a los empresarios fieles al imperio.

Chávez o un Pinochet tropical
Un sector de la burguesía se agrupa en torno a Charles Sapiro, embajador norteamericano, con el objetivo de preparar el golpe. A ellos se ha unido la burocracia sindical, temerosa de perder sus privilegios y la alta jerarquía católica. Las acciones en contra de Chávez comienzan: los gerentes y trabajadores de la petrolera convocan a una huelga, apoyados por la burocracia de la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV) y los empresarios venezolanos. Ante esta acción, el presidente decide retirar de sus cargos a los gerentes inconformes y reprime a los trabajadores huelguistas. Los empresarios, militares y la alta jerarquía reaccionaria deciden sumarse al paro petrolero y convocan a una huelga general el 9 de abril del 2002. Los grupos reaccionarios organizan, el 11 de abril, una movilización al Palacio Presidencial de Miraflores, con el claro objetivo de montar una provocación. En la movilización se confunden provocadores y policías, que se enfrentan con la gente fiel a Chávez, lo que deja un saldo de varios muertos. Esto es aprovechado por la reacción para acusar al presidente de asesino. Comienza un proceso de negociación para que Chávez renuncie, pero ante su negativa, militares golpistas lo toman preso y anuncian que el presidente ha firmado su renuncia.
La burguesía llama a Pedro Carmona, representante de la Federación Patronal Venezolana (uno de los grupos golpistas) para que tome las riendas del gobierno: el 12 de abril, en su toma de posesión, anuncia la disolución del congreso y el poder judicial, además del Consejo Nacional Electoral; destituye alcaldes, gobernadores y funcionarios fieles a Chávez. Anunció también un plan económico muy duro contra la población. Parecía un Pinochet tropical.
Ante esa situación, el pueblo reaccionó. El día 12 comenzaron las movilizaciones populares. Esa noche, en Maracay, la segunda base militar más importante de Venezuela, los jefes militares, junto con más de 2,000 soldados, decidieron rebelarse contra el gobierno golpista y declaran su fidelidad a Chávez. Al otro día todo el país está convulsionado: la gente exige el regreso del presidente. Los petroleros toman el control de las refinerías; los obreros de las fábricas. La gente llega de todas las comunidades a rodear los cuarteles y exigen armas. Las fuerzas armadas están divididas, y la mayor parte de la tropa y de los oficiales se pronuncian por Chávez. Los generales responsables de los sublevados, reclaman garantías para Chávez y exigen su regreso inmediato.
Pedro Carmona tiene que salir huyendo del Palacio de Miraflores, pues se encuentran ya cercado por cerca de 200 mil personas que exigían el regreso del presidente (1) . Finalmente es detenido junto con algunos colaboradores.
Ante la crisis revolucionaria, a la burguesía y al imperialismo no les queda más remedio que regresar a Chávez a la presidencia.

Hugo Chávez, el conciliador
El presidente Chávez retoma nuevamente el control del gobierno. El 14 de abril hace su aparición en el Palacio de Miraflores, para agradecer el apoyo popular y pedirle a las masas movilizadas que regresen a sus casas, que se desarmen: "Los Círculos Bolivarianos por favor no los quiero con armas, esta es una revolución pacífica"(2) , dice. En su discurso insistió en la necesidad de la reconciliación y en que no iba a tomar ninguna medida en contra de los golpistas(3). Anunció la instalación de mesas redondas de diálogo nacional, porque era necesaria "una oposición leal con el país, que presente críticas verdaderas y alternativas" (4).
Esta reconciliación se tradujo en que ninguno de los golpistas fue encarcelado e incluso Pedro Carmona fue dejado en libertad.
Pero la burguesía no desistió en su afán de echar abajo al gobierno, y en diciembre del mismo año decidió paralizar la producción de petróleo, en complicidad con los gerentes de la petrolera. Tomaron el control de las refinerías, y el petróleo y sus derivados comenzaron a escasear. Ante esta acción, los trabajadores petroleros decidieron tomar el control de las plantas y ponerlas nuevamente a funcionar, con el apoyo indirecto de las fuerzas armadas. La gente se organizaba nuevamente para distribuir la gasolina y se enfrentó a los boicoteadores, lo que produjo varios muertos y heridos. Ante estas acciones, Chávez prefirió negociar con los empresarios para levantar el paro productivo, dándoles total impunidad.
Para que quedara más claro que su objetivo no era tomar alguna medida en contra de la burguesía pro norteamericana, el Tribunal Superior de Justicia sentenció "que no había existido ningún golpe de estado" y que no se juzgaría a ninguno de los golpistas.

El último intento: el plebiscito
En un último intento por derrocar a Chávez, los sectores conservadores intentan sacar a Chávez, utilizando uno de los mecanismos revocatorios aprobados en la nueva Constitución Venezolana: el plebiscito, mediante el cual el pueblo votaría si Chávez seguía como presidente o no.
La patronal, la iglesia, y el gobierno de Estados Unidos metieron mucho dinero para recolectar las firmas demandando la consulta. Obligaron a sus trabajadores a firmar, falsificaron firmas, hicieron firmar a los muertos. Pero ni así lograron conseguir el número necesario que exige la ley.
Organizaciones empresariales y gobiernos (incluyendo el de Lula, de Brasil) presionaron para que Chávez aceptara la consulta. Y Chávez aceptó. Llamó a los venezolanos a acudir a las urnas y a manifestarse sólo a través del voto.
La población, a pesar de la campaña en contra del presidente, salió a darle su apoyo en las urnas y ganó con un 59% de la votación.


Notas

(1) José Vales. "Recupera Chávez el poder" en El Universal , México,14/04/02
(2) Iturbe, Alejandro "Cuatro décadas de lucha revolucionaria" en Marxismo Vivo, Brasil, No 10.
(3) La Jornada "Llama Hugo Chávez a la unidad nacional y al diálogo con la oposición". 15/04/02
(4) Idem.