Pluma 2
Revista teórica marxista de política, arte y literatura
Gobiernos de "centro izquierda": nuevo dique contra la revolución social
Primarera 2006

 

El pueblo venezolano continúa siendo de los más pobres del continente

Hugo Chávez ha utilizado una retórica rebelde, llena de críticas a las políticas del imperio, pero muy poco ha hecho por cambiar las condiciones de vida de la población de manera radical, en un país tan lleno de miseria.


Durante los siete años que lleva de gobernante, al país han ingresado cerca de 350,000 millones de dólares, producto de la venta de los casi 1,000 millones de barriles anuales de petróleo. Sin embargo, a pesar de esa enorme riqueza, más de del 54% de los casi 27 millones de habitantes viven en la pobreza y 28% en la pobreza extrema (cifras más altas que las de México, que ya son alarmantes).
La tasa de desempleo abierto es muy alta, constituyendo un poco más del 10% de la población económicamente activa. 47% de la población vive con menos de 2 dólares diarios y el 22% sufre de desnutrición. Un informe de la CEPAL del 2005, señala que Venezuela y Argentina son los únicos dos países que no han avanzado en la disminución de la pobreza extrema y, por el contrario, los números han aumentado.


Tampoco los salarios han mejorado. En el 2005, el salario real de los trabajadores venezolanos disminuyó un 2.2% (1). Y si fuera poco, la protección social en el país disminuyó entre los años 2003 y 2004: sólo 57% de los trabajadores venezolanos cuentan con algún tipo de seguridad social.


Esta enorme desigualdad coloca a Venezuela en el lugar número 75 del Índice de Desarrollo Humano (México ocupa el lugar 53) y los programas sociales impulsados por Chávez han hecho muy poco por solucionar de fondo las grandes carencias de más de la mitad de sus compatriotas.


En cuanto a recursos, decíamos que Chávez ha recibido alrededor de 350,000 millones de dólares por venta de petróleo. También ha solicitado préstamos que aumentaron la deuda externa, que pasó de 22,000 millones de dólares a 27,000 millones, y la deuda interna paso de 1,069 millones de dólares a 13,500 millones (2). Uno pensaría que con esa enorme cantidad de recursos se están abriendo fuentes de trabajo, aumentando salarios, abriendo escuelas y hospitales, pero no es así.


Sus programas son puramente asistencialistas: acordó con el gobierno cubano el envío de 17,000 médicos cubanos a cambio de petróleo. Estos médicos acuden a las comunidades más pobres a dar consultas gratuitas (en lugar de construir hospitales allí y de contratar médicos en forma permanente). Ha otorgado estímulos a la gente que asiste a los cursos de alfabetización, a los quieren estudiar la enseñanza secundaria y ha otorgado becas a la gente de escasos recursos (tipo Fox y López Obrador). Parte de estos recursos también han sido destinados a Mercal, una cadena de tiendas que venden alimentos subsidiados y que llega a más de 10 millones de venezolanos.


Una de las acciones de gobierno más difundidos es el programa de reforma agraria. Con estrépito, el presidente venezolano ha anunciado al mundo entero que en Venezuela se reparten tierras a los campesinos pobres y se lucha contra los latifundistas. Sin embargo, esta afirmación dista mucho de ser una realidad. Las tierras repartidas por Chávez son propiedad del Estado. El mismo presidente así lo reconoció: "(...) no hemos expropiado ni una hectárea privada en Venezuela. Estamos recuperando tierras del Estado que fueron ocupadas por los latifundistas en forma ilegal, sin títulos"(3) .


La política de Chávez hacia los pueblos originarios también ha dejado mucho que desear: "La explotación de carbón en el extremo noroeste fronterizo 'trajo deforestación, contaminó los ríos y el aire, y enfermó a muchos hermanos. Las compañías mineras deben salir', dijo la activista wayùu Ángela González." (4). "Por cada tonelada de carbón, se mueven entre cuatro y siete toneladas de escombros", afirma el antropólogo Luisbi Portillo, de Homo et Natura, una ONG venezolana (5). La explotación de estas minas es producto de un acuerdo entre el gobierno de Chávez con las trasnacionales Vale do Río Doce (Brasil), Anglo American (Sudáfrica-Gran Bretaña), Shell (Holanda y Gran Bretaña), Ruhrkohle (Alemania) y Chevron-Texaco (Estados Unidos). A pesar de las protestas, Chávez está decido a mantener este acuerdo que es lesivo para los indígenas.


En contraste, no ha enfrentado ni siquiera a la burguesía golpista, por el contrario. En Venezuela existe un programa de subsidios para la burguesía y los impuestos le son reducidos a las grandes empresas. Los empresarios golpistas siguen controlando sus negocios, entre los están los dueños de las televisoras, que fueron de los principales agentes en el golpe del 2002. El Grupo Polar, productor de harina que controla el 70% de la producción del país, que en el paro patronal decidió esconder los alimentos a la población, sigue funcionando con normalidad (6).


Notas

(1) Barreiro, Raquel. "Venezuela con segunda tasa más alta de desempleo " en http://www.eluniversal.com/2005/10/20/eco_art_20206A.shtml
(2) Ibarz Joaquim. "La pobreza se traga a Chávez". En http://www.lavanguardia.es
(3) Gosman, Eleonora. "Entrevista a Hugo Chávez". Periódico Clarín. Bs. As., 2/10/05
(4) Márquez, Humberto. "Tierras si, minas no" en http://www.ipsnoticias.net/
(5) Ibidem
(6) Weil, Joseph. "Nacionalismo burgués en tiempos de recolonización" en Marxismo Vivo , Brasil, no10.