Pluma No. 9, Invierno de 2007

 

Argentina

Despedimos a un dirigente revolucionario, Ernesto González

Mercedes Petit

B uenos Aires .- A los 83 años nos dejó el “Viejo” Ernesto. Lo ganó para el trotskismo Nahuel Moreno en 1952, y desde entonces se transformaron también en entrañables amigos. Con su entusiasmo de siempre, en las últimas elecciones de la Capital Federal fue candidato a legislador por el Frente de Izquierda Socialista Revolucionaria (FISR). Desde que asumió la decisión de ser un militante revolucionario, Ernesto dedicó su vida a la construcción del partido.

Ernesto era de Pehuajó, y se fue a La Plata para graduarse en historia, aunque su pasión era el teatro. Así fue que conoció a otro joven, Nahuel Moreno, a quien también le gustaba la actividad teatral, pero lo ganó para el marxismo y la militancia trotskista*. Se hicieron inseparables. Ernesto ingresó en 1952 al GOM (Grupo Obrero Marxista, el grupo de Moreno), y poco después entró a trabajar al frigorífico La Blanca. Muchos años después, a ambos les gustaba recordar y reírse de los tiempos en que Ernesto con su grupo de amigos planeaban presentar la obra “Las manos sucias” de Jean Paul Sartre en Pehuajó, y juntaban plata para viajar a Francia…

El rumbo de su vida cambió por completo. Se fue haciendo dirigente en el gremio de la carne y en el partido. Junto con Moreno fue uno de los principales integrantes de la dirección nacional en el PRT (luego PRT La Verdad), el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) y el Movimiento al Socialismo (MAS). Numerosas veces desarrolló actividades internacionales para la inmensa tarea de construir la Cuarta Internacional, en Uruguay, Perú y otros países. Su primera compañera Chela, también militante, con la cual tuvo una hija, fue secuestrada y desaparecida por la dictadura. Su compañera desde los años setenta, Lidia, fallecida hace varios años, compartió con él su militancia y sus viajes durante el exilio, en Colombia, Perú y Europa.

 Un militante infatigable

González muchas veces repetía que el secreto para lograr las cosas se resumía en tres palabras: “sudor, sudor y sudor”. Esa abnegación por la actividad militante la combinó con una aguda inteligencia. Así encabezó la construcción de regionales, organizó imprentas, legales o clandestinas, escribió libros, documentos, artículos y folletos, viajó por el mundo, dirigió el periódico y Revista de América . Podríamos decir que hizo de todo, aportando siempre.

Para elegir una de las infinitas anécdotas, podemos recordar la primera experiencia de legalización electoral del partido, en 1972. Fue Ernesto, que por entonces estaba en Tucumán, quien, con un grupo de militantes, tomó la iniciativa de salir a recorrer manzana por manzana los barrios obreros y populares, apelando casa a casa a la solidaridad democrática de los trabajadores para que dieran su firma llenando las fichas de afiliación al PST. La experiencia se generalizó a todo el país, provincia por provincia.

Nada doblegó su convicción revolucionaria

Luego de la muerte de Moreno, entraron en crisis tanto el MAS como la corriente internacional que él encabezaba, la Liga Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional. Muchos quedamos, como lo señala Enrique Fernández de Perú, en posiciones distintas a las de Ernesto para seguir construyendo el morenismo. Ernesto se alineó con el grupo que retuvo el nombre del MAS, y fue luego expulsado con otros compañeros cuando comenzó a plantear críticas y diferencias políticas. No por eso abandonó ni un día su militancia. Siguió trabajando en la coordinación de los libros de la historia de nuestra corriente (ver recuadro). Y acompañando distintos procesos sindicales o políticos, siempre desde el punto de vista trotskista y revolucionario, y con la obsesión de impulsar los procesos de avance de la clase obrera.

La muerte lo sorprendió pleno de actividad y proyectos. En marzo viajamos con él a San Pablo, Brasil, para participar de un acto en homenaje a su amigo y compañero Nahuel Moreno, realizado por el PSTU. En el mes de abril, fue su iniciativa personal la que dio lugar a que se formara el FISR para las elecciones porteñas, entre Izquierda Socialista, la Liga Socialista Revolucionaria, la Unidad Socialista de los Trabajadores y el Frente Obrero y Socialista. Ernesto encabezó la lista de legisladores, y se sumaba contento a las volanteadas para pedir el voto en los barrios. Estaba pendiente de que se lograra también un frente de izquierda a nivel nacional para octubre de 2007. Lleno de lucidez y optimismo, estaba pendiente también de las discusiones de los trotskistas y revolucionarios venezolanos, bolivianos y de otros países. De la resistencia iraquí, de la revolución mundial. Como lo hizo desde su juventud. Como lo hizo todos los días, durante más de medio siglo.

Un fin de semana antes de morir, fue el cumpleaños de su hermano. Viajó y quedó descansando para siempre en Pehuajó, donde según él se preparan los mejores merengues con crema del mundo.

* El Tigre de Pobladora. Diálogos inéditos con Nahuel Moreno, por Raúl Veiga. Ediciones El Socialista , 2006.

 

 

 

 

 

 

Ernesto González

CONTENIDO

 Presentación

 * Venezuela:

-Hugo Chávez: “socialismo” sin Marx y con empresarios

- La UNT y el Partido Revolución y socialismo

- Orlando Chirino: “ La Refroma constitucional convalida la explotación capitalista.

* Costa Rica:

-¿Qué pasa con el TLC?

- La polémica en torno a la consigna de “huelga general”

- El TLC significaría la ruina de agricultores y conculcación de derechos laborales

* En el mundo

Más riquezas y más empobrecidos

* Argentina:

-Falleció Ernesto González

-Despedimos a Ernesto González

- Los "libros de Ernesto"

  Irak

-El fracaso de EU en Irak no será como el de Vietnam

-El ejército de Mocktada Al Sadr

-Los kurdos, los otros ganadores de la invasión

República Dominicana

Los trabajadores haitianos en República Dominicana

Haití

Un glorioso pasado libertario y un presente de miseria e invsión

Teoría

Reconstruir la herramienta, en la hora del trotskismo

Arte

Una obra maestra: Tamtoc en San Luis Potosí

Documentos

Actitud del partido obrero hacia la religión