Pluma No. 9, Invierno de 2007

 

Reconstruir la herramienta, en la hora del trotskismo

Horacio Lagar

Opinión Socialista - Argentina

Las promisorias noticias acerca del intercambio de documentos entre las organizaciones revolucionarias que se reclaman del trotskismo ortodoxo, como la LIT-CI y la UIT-CI , en el marco de un proceso de reagrupamiento y unificaciones con el CITO y otros grupos y partidos de Europa y América, nos obliga a reflexionar sobre el desafío siempre vigente de reconstruir la herramienta que justifica nuestra razón de ser: la Cuarta Internacional.

Quienes después de largas décadas de monolitismo burocrático stalinista hemos venido señalando que en el reloj de la Historia se marcaba, por fin, la hora del trotskismo, debemos recoger con satisfacción todos los intentos que se están haciendo, nuevamente, para reconstruir la Internacional revolucionaria.

Esta satisfacción, al igual que la que experimentamos en 1998 cuando sobre la base de los “21 Puntos” ingresamos a la LIT como organización simpatizante, se corresponde con la concepción que profesamos del internacionalismo militante, impulsado desde sus comienzos por la corriente morenista de la que formamos parte. Reivindicamos esta concepción más allá de los avatares y dificultades que esa corriente debió enfrentara causa de navegar contray a pesar del exterminio de sus seguidores, la tarea de organizara las masas de manera independiente fue tarea prioritaria.

Visto que las leyes de la lucha de clases terminaron por imponerse, haciendo posible, y más aún, imprescindible, la reorganización internacional del trotskismo, nos complace ahora dar la bienvenida a todos los proyectos que tiendan a superar la crisis de dirección política del proletariado, más allá de cualquier diferencia de análisis o de método que podamos tener con cualquiera de los actuales protagonistas. Por eso nos sumamos al tratamiento político del insoslayable tema que es la construcción de la Internacional.

Las colosales luchas obreras y populares que cruzan los cinco Continentes no dejan otra alternativa a los trotskistas consecuentes, porque no hay para el drama de la humanidad otra salida que la de enfrentar tanta Barbarie con las herramientas de lucha que solo puede aportar un Partido Mundial de la Revolución Socialista.

No polemizaremos aquí con los críticos sedicentemente revolucionarios que, por reivindicar nosotros esa premisa de la ortodoxia marxista, nos definieron como nostálgicos del pasado, ajenos a la realidad del mundo moderno, cuando no atados a concepciones arcaicas que “ ya no sirven porque todo ha cambiado ”... Son esos revisionistas del marxismo los que, rindiéndose ante los titulares de los diarios y las estadísticas de los economistas profesionales admiran el gran desarrollo de las fuerzas productivas como signo de la consiguiente estabilización del sistema; agregando que la clase obrera ha sido reemplazada por nuevos sujetos sociales de la revolución; que la dicta|dura del proletariado es la causa inevitable de la burocratización; que la hipótesis experimental y provisoria de los “frentes antiimperialistas” planteada en las Tesis de Oriente sigue vigente; que los gobiernos populistas y de la llamada “centro izquierda” son actualmente la alternativa viable para el socialismo; y que por consiguiente, Chávez y Morales son el paradigma de esas alternativas...

Compartimos con las corrientes del trotskismo ortodoxo la más absoluta diferenciación con estas expresiones del oportunismo político, en muchos casos protagonizado por los mismos dirigentes que tuvieron la mayor responsabilidad de conducción cuando la “adaptación” a la democracia burguesa hizo fracasar el MAS importante proyecto de liderazgo revolucionario encarnado por la LIT y por el MAS, su partido madre en 1990.

Siendo que ese fracaso todavía se hace sentir y aún espera una autocrítica profunda con criterio de clase para impedir otros nuevos, consideramos de utilidad referirnos a los proyectos actuales de los sobrevivientes de ese bigbang que, sin dejar de invocar a Moreno, se lanzan con significativa amplitud de criterio al nuevo proyecto de reconstrucción.

 Sobre el reagrupamiento revolucionario mundial

La discusión sobre el contenido y los métodos para construir la herramienta Internacional no es nueva. En el pasado mas o menos reciente vivimos experiencias que nosotros consideramos aleccionadoras, más allá de las fórmulas de manual de que se valen los “espontáneos” del trotskismo lanzados al ruedo para continuar esa lidia colosal que honra a los verdaderos revolucionarios. En primer lugar, reconocemos como elemento válido para la construcción, la existencia de una vanguardia revolucionaria organizada en pequeños grupos dispersos y en proceso mundial de reagrupamiento. Pero admitir su existencia, sus aportes y sobre todo sus buenas intenciones, no significa otorgarle la categoría de fenómeno social determinante, por sí mismo, para el éxito del proyecto. Esos grupos, a veces con el presuntuoso nombre de partido , carecen de la inserción necesaria y de la representatividad de clases que se requiere para liderar un movimiento tan heterogéneo y conflictivo como es el que surge de las diversidades nacionales y de la propia crisis de dirección.

El caso de la LIT de Moreno lo prueba. Nació de una larga elaboración teórica y política. Como el “partido madre” de los bolcheviques, alimentó con sus aportes a los mas avanzados protagonistas de las luchas nacionales en otros países del Continente; acumuló prestigio ganado a través de varios aciertos y del reconocimiento de otros tantos errores y no por acoples organizativos; enriqueció la experiencia colectiva al ensamblarse con los movimientos de masas; y sobre todo hizo política bajando la fórmulas estereotipadas de los manuales a las realidades concretas de cada país.

Si bien no contó, como fue el caso de Lenin y Trotsky, con el respaldo de un Estado propio, alcanzó la fuerza necesaria para encabezar un proyecto de reagrupamiento. Y por eso nunca tuvo necesidad de sostenerlo con medidas administrativas o de aplicación disciplinaria de los estatutos.

Advertir, en el 2007, que los partidos y grupos del trotskismo ortodoxo no han alcanzado todavía esa preeminencia política, no significa ignorar los avances realizados, especialmente en Brasil por el PSTU y en México por el POS ahora MAS, cuyos éxitos esperamos porque serán un faro orientador.

Atentos a esa realidad pareciera de suma necesidad todo esfuerzo por cohesionar teórica y políticamente a tantos grupos actualmente dispersos. Pero alcanzar la mínima homogeneidad política no debe implicar la supresión burocrática de los “matices y diferencias” que, según hemos leído, ahora se evalúan no como causa de indisciplina sino como el elemento que caracteriza a una dirección y organización verdaderamente revolucionaria...

 Sobre la autoridad política y el centralismo democrático

Cuando los entusiastas herederos del morenismo, en función de abanderados del proyecto de construcción de la IV Internacional, erigen la fórmula del “centralismo democrático” como principio fundamental de la reconstrucción en esta etapa, están reemplazando la falta de autoridad política propia por el culto a una autoridad formal que solo existe en los Estatutos. Si tal metodología condujera a la consolidación de una herramienta política capaz de poner en movimiento la rueda del internacionalismo proletario, no habría mucho que objetar, más allá de las desconfianzas personales y disputas fraccionales, siempre proclives a generar diversos tipos de enfrentamientos y a veces a campañas calumniosas que no se condicen con el respeto y la confraternidad entre revolucionarios ... Pero la experiencia demuestra que por ese camino lo único que se consigue es mas división política, más sectarismo autoproclamatorio y mas desprestigio del trotskismo.

Por eso no fue casual que Nahuel Moreno, el maestro que se toma como modelo, respondiera por escrito a los dirigentes que, escudándose en la autoridad no reconocen las especifi cidades nacionales ni la convivencia democrática con las “diferencias”. En un texto que merece ser recordado afi rmó: “Nos oponemos a que la dirección internacional le ordene a los partidos nacionales cómo tienen que actuar, qué política deben aplicar”... “... la Internacional sólo puede lograr un salto cualitativo en su fortalecimiento y crecimiento a partir de la conquista del poder por algunos de sus partidos ( es decir en autoridad política ) . Y continúa mas adelante:

 “Por otra parte, considero que en esta etapa la Internacional no debe intervenir en los partidos nacionales. Tal vez más adelante será distinto, cuando exista una gran Internacional, con una dirección muy prestigiada y cuyos partidos tengan el poder en varios países...” ...” por el momento debe intervenir, y con toda energía, en las discusiones políticas, pero sería un error muy peligroso que la dirección internacional cambiara a la dirección de un partido o impusiera una política nacional. Lo nacional es un aspecto específi co de lo internacional, pero conserva un grado de autonomía muy grande”. Recordemos también que, sin duda, fue en función de tal autonomía que en su momento los trotskistas mexicanos del POS condujeron la más importante huelga universitaria de su país de la manera que creyeron conveniente en atención a las “específicidades nacionales”, lo cual motivó duras polémicas con trotskistas de otros países que consideraron esa conducción como causa de descalificación política y/o disciplinaria. Cabe preguntarse también, si la amplitud de criterio con que se convoca ahora a los revolucionarios del mundo sean o no trotskistas , excluye expresamente a grupos nacionales reconocidos anteriormente como “organización simpatizante” porque fueron acusados de violar la disciplina política al opinar diferente sobre cuales eran los enemigos principales de los revolucionarios en casos como el de la invasión imperialista a Yugoslavia. Si tales antecedentes no son aclarados, los actuales llamados a los Grupos dispersos del trotskismo corren el riesgo de conformar una nueva amalgama de carácter frustrante, y de subvertir los elementales vínculos de confraternidad que deben regir entre organizaciones revolucionarias. Lo mismo cabe decir cuando esas organizaciones son acusadas de fraccionamiento político o asociación ilícita ... porque se descubrió que violaban la disciplina política al intercambiar materiales de elaboración teórica y transgredir así la autoridad de los “cuerpos orgánicos”. ¿Qué puede esperarse de estos entusiasmos unifi catorios?

La hora del trotskismo es mas que una frase y sobrepasa las consideraciones metodológicas. Implica la posibilidad política de disputar a las direcciones pro burguesas, populistas y de “centro izquierda”, el liderazgo del movimiento de masas que hoy recorre el Continente. Nos preguntamos si esa disputa será posible dejando en manos de Chávez, Morales y Correa las banderas y consignas democráticas, como es el caso de las Asambleas Constituyentes que ellos propagandizan y agitan.

Ignorando estas banderas, o haciendo con ellas lo mismo que se hizo con ese padre pequeñoburgues “al que le mataron al hijo” llamado Blumberg y el problema de la inseguridad, que consistió en ignorar, lo único que se podrá sumar al “proceso de reagrupamiento” serán sectas contestatarias para el “propagandismo” y conformar una amalgama política para nuevos big-bang. Nunca los cimientos necesarios de una IV Internacional.

El éxito o el fracaso previsibles del proyecto ahora puesto en el tapete, depende de que los protagonistas respondan con claridad a estas cuestiones. Nosotros no estamos presentado al cobro pagarés librados en el pasado por muchos de los actuales defensores del “reagrupamiento” revolucionario. Pero desde Opinión Socialista reclamamos precisiones para el futuro, porque llama la atención que los “citólogos” (especializados en citar a los maestros para fijar normas y principios) se pasen por alto –a la torera dirían los españoles- los textos del maestro que tanto reivindican.

Sea cual fuere la respuesta a esta inquietud, se justifica alentar con convicción, disciplina y absoluta lealtad, todo proyecto que tienda a superar la crisis de dirección actual, organizando internacionalmente al trotskismo ortodoxo.

Noviembre 2007.

 

 

 

 

 

 

CONTENIDO

 Presentación

 * Venezuela:

-Hugo Chávez: “socialismo” sin Marx y con empresarios

- La UNT y el Partido Revolución y socialismo

- Orlando Chirino: “ La Refroma constitucional convalida la explotación capitalista.

* Costa Rica:

-¿Qué pasa con el TLC?

- La polémica en torno a la consigna de “huelga general”

- El TLC significaría la ruina de agricultores y conculcación de derechos laborales

* En el mundo

Más riquezas y más empobrecidos

* Argentina:

-Falleció Ernesto González

-Despedimos a Ernesto González

- Los "libros de Ernesto"

  Irak

-El fracaso de EU en Irak no será como el de Vietnam

-El ejército de Mocktada Al Sadr

-Los kurdos, los otros ganadores de la invasión

República Dominicana

Los trabajadores haitianos en República Dominicana

Haití

Un glorioso pasado libertario y un presente de miseria e invsión

Teoría

Reconstruir la herramienta, en la hora del trotskismo

Arte

Una obra maestra: Tamtoc en San Luis Potosí

Documentos

Actitud del partido obrero hacia la religión