Pluma No. 9, Invierno de 2007

Costa Rica

¿Qué pasa con el TLC?

Pábel Bolívar P.

 

San José, Costa Rica.- El pasado 7 de octubre un pueblo sin ejército, históricamente respetuoso de la democracia y nicho preferido para los negocios del imperialismo decidió, vía referéndum, la suerte del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, luego de cuatro años de intenso debate. En un proceso amañado y dispar a favor del gran capital, el “SI” al TLC se impuso 51% a 48 %. A pesar de la derrota en las urnas, los opositores al acuerdo comercial no debemos bajar la guardia y debemos asumir los retos que vendrán.

Seis meses antes, el gobierno de la República convoca a la consulta sobre si debe ser firmado el Tratado o no, desatando la alegría de miles de personas que veían en el “camino democrático” la mejor forma de resolver la cuestión. Sin embargo, los sectores más combativos y progresistas dentro del movimiento popular creímos desde un principio que un referéndum sería el golpe de gracia a la creciente oposición que estaba dispuesta a defender la soberanía nacional en las calles. La burguesía y sus partidos políticos, los medios de comunicación y el imperialismo yanqui utilizarían toda su maquinaria para convencer y atemorizar a la población para que votara a favor del CAFTA (siglas en inglés del tratado). El referéndum fue, por una parte, una conquista del movimiento popular ante el gobierno, que siempre confió en resolver la cuestión a través de votación de los diputados en la Asamblea Legislativa; por otra, significó un revés porque llevó la lucha al terreno preferido de la clase dominante, el de la institucionalidad “democrática”.

Si el movimiento anti TLC poseía en sí mismo un potencial enorme, ¿por qué se abandonó el camino de la movilización? Desde el MTC (Movimiento de Trabajadores y Campesinos de Costa Rica) trataremos de brindarles a los lectores un balance detallado de la resistencia que libró nuestro pueblo, y las perspectivas a futuro para el movimiento en su lucha contra la “agenda complementaria” (una parte del TLC que todavía no se ha aprobado).

 La lucha previa al referéndum

El 25 de enero del 2004 los negociadores de Costa Rica anuncian con estrépito el fin de la negociación del TLC con los Estados Unidos. Finiquitado el convenio entre las elites de los dos países, era cuestión de tiempo para que el proyecto fuera llevado al Plenario de la Asamblea Legislativa y ratificado por éste. Puntos como la privatización de las telecomunicaciones y los seguros, la eventual quiebra de nuestros agricultores ante la llegada masiva de productos subsidiados por el gobierno de Bush y el hecho de que el Tratado estuviese por encima de la Constitución Política, levantaron roncha (como se dice popularmente aquí) entre los grupos que desde el 2003 veníamos discutiendo sobre la inconveniencia para el país de este acuerdo.

De esta manera comenzaba una carrera contra el tiempo para que los sectores sociales opuestos al Tratado decidiéramos conjuntamente el camino que debíamos tomar. Luego de las masivas movilizaciones en el año 2000 contra el “Combo energético” del ICE (proyecto de ley que pretendía privatizar los servicios de telecomunicaciones y electricidad, el que a la postre se rechazó), pasó un periodo de letargo de casi tres años. La tesis de muchos, incluida la izquierda, era que el ciudadano tico promedio no entendería la magnitud del nuevo proyecto y por ende no habría una fuerte movilización en contra del TLC. Dentro de las tareas inmediatas se encontraba iniciar una extensa campaña de información sobre los impactos negativos que el Tratado significaría para las mayorías. En el MTC tuvimos claro desde un inicio que la oposición debía surgir desde la más amplia y honesta unidad de acción de todos los que rechazaran el Tratado, que lo prioritario debería ser luchar en las calles, y que cualquier renegociación del Tratado sería claudicar ante los planes de la oligarquía, ya que el acuerdo comercial no podía cambiar su naturaleza antipopular haciéndole unos cambios o reformas.

Los grupos opositores empezamos a coordinar acciones a través de la Comisión Nacional de Enlace (CNE). Antes de que esta existiera, la oposición se limitaba a unas cuantas organizaciones sindicales y campesinas, algunos estudiantes y partidos de la izquierda revolucionaria.

Conforme se iban conociendo los dimes y diretes de lo que se negoció, más sectores afectados se fueron sumando. Entre estos se contaba a los sindicatos del ICE (quienes lideraron la lucha contra el “Combo” en 2003), y que ante la apertura de las telecomunicaciones para que pudieran ser vendidas al sector privado incluida a última hora en el TLC, se integraban de lleno a la lucha. De esta forma la CNE vino a cumplir un papel importantísimo ya que fue el primer ente coordinador.

En la CNE convivían desde lo más “selecto” de la burocracia sindical y el reformismo (temerosos siempre de la confrontación social) hasta los más los sectarios cabezas calientes, con sus consignas abstractas y alejadas de la realidad. En un espacio como éste, tan diverso y atomizado políticamente, era cuestión de tiempo para que las diferencias y los roces terminaran por imponerse. Para mediados del 2005 la CNE había sido desprestigiada ante la ciudadanía por buena parte de la prensa burguesa cuando tomó la resolución de no reconocer un posible triunfo del candidato Oscar Arias en las elecciones del 2006. Algunos sectores sindicales, al ver el rumbo hacia la izquierda que podía tomar la Comisión , optaron por boicotearla y no asistir más a sus reuniones, dejando sin cabeza al movimiento.

En respuesta a este vacío surge la Coordinadora Nacional de Lucha contra el TLC (CNL). Esta representó un salto cualitativo en comparación con el organismo anterior: se sumaban con más ímpetu los grupos magisteriales, académicos y de la Iglesia católica. Además logró el establecimiento de coordinadoras regionales en gran cantidad de cantones y provincias del país. La CNL convocó a tres importantes movilizaciones. La primera fue el 17 de noviembre del 2005, cuando más de 70 mil personas poblaron las calles de San José en protesta contra el Tratado; el 8 de mayo de 2006, fecha en que se dio el traspaso de poderes entre Abel Pacheco y el nuevo mandatario, Oscar Arias Sánchez, 10 mil personas llegaron a protestar a las afueras del Estadio Nacional, lugar de la ceremonia. Por último, el 23 y 24 de octubre de ese año, organizó movilizaciones y bloqueos en las regiones.

La CNL significó un mejor posicionamiento ante el conjunto del movimiento social. La CGT (Central General de Trabajadores) con Luis Salas a la cabeza, las federaciones estudiantiles de la Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional , y las Asambleas del Pueblo merecen acá un reconocimiento especial.

Desgraciadamente la CNL se fue vaciando y se crearon instancias paralelas como el Frente Juanito Mora, integrada por las burocracias sindicales, partidos reformistas y un importante grupo de intelectuales encabezados por Henry Mora. Este nuevo núcleo (que nunca cobró fuerza real) es una muestra clara de cómo los figurones sólo participan en espacios que puedan controlar, y cuando no lo pueden hacer, optan por abandonar la nave.

A pesar de que nunca desapareció, la CNL tuvo una involución debido a las prácticas burocráticas y sectarias de muchos de sus dirigentes.

Posteriormente surgiría el Frente Nacional de Apoyo (FNA) como la dirección indiscutible del movimiento. Comandado por el rector del Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR), Eugenio Trejos 1 , el Frente se encargó de convocar a la gigantesca marcha del 26 de febrero del 2007, la cual reunió a más de 100 mil personas en el centro de la capital. Cuando todo hacía pensar que el TLC iba a ser derrotado en las calles, el clan de los Arias se jugó su último cartucho al convocar a consulta popular para decidir la suerte del CAFTA.

 Referéndum: el escudo del gobierno

Tal y como lo mencionamos, el referéndum fue una maniobra desmovilizadora para el movimiento social, llevándolo al campo político-electorero, donde es experta la burguesía. La algarabía ante la nueva salida no fue únicamente del gobierno; una parte de los dirigentes que se oponían al Tratado, empeñados en evitar hasta donde pudiesen el enfrentamiento en las calles con el gobierno, celebró el plebiscito como una gran “conquista democrática del pueblo de Costa Rica”.

En nuestro partido, el MTC, a pesar de estar conscientes de todo lo que implicaba el referéndum, lo asumimos como una realidad de la que no podíamos aislarnos y nos dimos a la tarea de participar tenazmente en ese escenario.

 Los Comités Patrióticos: nueva forma de organización popular

Ante el referéndum, los partidarios del NO al TLC tenían la misión de construir una nueva estructura mucho más abierta. Y lo lograron: he ahí a los Comités Patrióticos (CP) por el NO. A pesar de que con el referéndum toda la combatividad en ascenso fue desviada hacia la participación en las urnas, con los Comités se gestó una grado de participación popular nunca antes visto. Más de ochenta Comités Patrióticos en todo el país se dieron a la tarea de informar, mediante charlas, foros, volanteos casa por casa o actividades artísticas, de por qué debíamos de votar NO. Sólo en el Comité Patriótico del cantón de Pococí se efectuaron más de cien reuniones y 50 actividades de divulgación. Como un valioso testimonio de la mística de los CP, Alex, miembro de nuestro partido, nos relata: “llegué a mi casa con unos volantes para repartir a la gente del barrio; los pongo en la mesa y en eso que me voy y vuelvo, veo que ya no están. Pues resulta que mi hijo de nueve años se fue con la pandilla del barrio a repartirlos, casa por casa a todos los vecinos”.

 Hechos que empujaron la victoria del SÍ

Desde el inicio, el proceso fue irregular a favor del SÍ. Inicialmente José Miguel Corrales, ex diputado del Partido Liberación Nacional, opositor al TLC, solicitó al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) se organizara un referéndum, a lo que accedió el TSE, lo que significaba ir a consulta popular siempre y cuando se recolectaran miles de firmas, lo que hubiese dado tiempo de exponer persona por persona el por qué votar NO. Pero el gobierno no esperó a que se recogieran las firmas y convocó al referéndum mediante un decreto, tanto para que no se viera que se le había impuesto la consulta, como para que los opositores al Tratado no pudiesen hacer propaganda.

También presenciamos algunos acontecimientos reveladores sobre el carácter de las instituciones costarricenses y que coadyuvaron a inclinar la balanza en favor del SÍ. La sala IV del tribunal Superior de Justicia con una votación de 5 a 2 resolvió que el TLC es constitucional. Con esta resolución se ignoraron los criterios de juristas expertos que señalaron uno por uno la incompatibilidad que el Tratado tiene con nuestra Constitución. La sala constitucional era en realidad el brazojurídico del SÍ.

Algo similar sucedió con el TSE, encargado de regular las acciones y propaganda de las dos tendencias en pugna. Esta institución fue sin duda la más cuestionada de todo el proceso,al permitir la injerencia directa del embajador yanqui en nuestro país, quien visitaba las empresas para “convencer” a los trabajadores a que votaran SÍ. Tampoco aplicó sanción alguna contra el presidente de la República quien, con fondos públicos, aprovechaba sus giras para promover el CAFTA. Al tiempo que hacía propaganda por el TLC, Oscar Arias entregaba bonos de vivienda, becas u otra forma de ayuda estatal.

Tampoco le interesó al TSE velar para que las dos partes tuviesen un acceso equitativo a los medios de comunicación, permitiendo al movimiento del SÍ derrochar millones de colonesen sus campañas publicitarias.

A esto se une el escandaloso memorándum privado que le extendiera el entonces vicepresidente Kevin Casas y el diputado Liberacionista Fernando Sánchez al Presidente Arias, en el cual, preocupados por la fuerza del NO, proponían una serie de “recomendaciones” para revertir la situación. En tal texto, que fue a dado a conocer al público por una mano anónima, pueden leerse instrucciones como las siguientes:

“La documentación que hay que hacer es la que siembre cizaña sobre los líderes, motivos, métodos, financiamiento y vínculos internacionales del NO.” “[Hay que] promover el miedo al ataque a las instituciones democráticas. Es crucial convertir al NO en equivalente de la violencia y la deslealtad con la democracia.”

* * * *

A manera de conclusión, el 7 de octubre fue el fin de un proceso en el que se pudo apreciar la creciente toma de conciencia de la población, que puso en tela de juicio un modelo económico que beneficia sólo a unos pocos y que perpetúa el subdesarrollo. A pesar de la victoria en las urnas, al gobierno le queda un país dividido y polarizado, y si a esto se le suma el desgaste de las principales instituciones del régimen (Asamblea Legislativa, Tribunal Electoral y Sala IV), se puede prever en el futuro una crisis política e institucional de gran magnitud.

Hay que prepararse para derrotar la agenda complementaria

Después del referéndum, la derrota, aunque sea por la mínima y bajo las condiciones que se mencionaron anteriormente, ha calado en el ánimo de la gente, provocando la desmoralización en muchas personas que asumieron con gran entusiasmo la campaña del NO. Los Comités Patrióticos se han ido vaciando y la dirección del movimiento continúa vacilante, sin tener un rumbo claro de lo qué se debe hacer. Sin embargo la alta concurrencia en las dos asambleas populares que se han realizado después del referéndum, nos dan un hálito de esperanza de que se pueda reorganizar la resistencia.

Lo que se votó en octubre de 2007 no tendrá validez si el congreso no aprueba las 13 leyes complementarias. Temas sensibles como la entrega e las telecomunicaciones, la electricidad y los seguros a la compañías transnacionales, la ley de obtenciones vegetales, que limitaría el acceso a la libre manipulación de las semillas que por siglos han tenido nuestros campesinos con el fin de mejorar sus cosechas; la ley de propiedad intelectual que pretende monopolizar el conocimiento en beneficio de las grandes corporaciones.

Para defender todas estas conquistas sociales resulta imperioso reagruparse en torno a los Comités Patrióticos y hacer brillar de nuevo su mística.

Lejos de permitir que el gobierno y los grandes capitalistas impongan su voluntad, debemos de entender que la página del futuro de nuestro país aún está por escribirse. Es nuestra responsabilidad cumplir con lo que la historia nos encarga; es nuestro deber derrotar en las calles, el TLC y la agenda de implementación.

Movimiento de Trabajadores/as y Campesinos/as - Costa Rica

movimientotc@yahoo.com.mx 


1 Una de las cuatro universidades estatales y fábrica de buena cantidad de los profesionales tecnócratas que nutren a

las grandes transnacionales. Su rector, quien antes del referéndum tuvo poco protagonismo en esta lucha, vino a cambiarle

la cara al movimiento ante la opinión pública. Representa al sector académico y se habla entre corrillos que puede

ser el candidato presidencial en una coalición patriótica surgida alrededor de lo que ha generado el TLC.

 

Orlando Chirinos, dirigente trostkista venezolano

CONTENIDO

 Presentación

 * Venezuela:

-Hugo Chávez: “socialismo” sin Marx y con empresarios

- La UNT y el Partido Revolución y socialismo

- Orlando Chirino: “ La Refroma constitucional convalida la explotación capitalista.

* Costa Rica:

-¿Qué pasa con el TLC?

- La polémica en torno a la consigna de “huelga general”

- El TLC significaría la ruina de agricultores y conculcación de derechos laborales

* En el mundo

Más riquezas y más empobrecidos

* Argentina:

-Falleció Ernesto González

-Despedimos a Ernesto González

- Los "libros de Ernesto"

  Irak

-El fracaso de EU en Irak no será como el de Vietnam

-El ejército de Mocktada Al Sadr

-Los kurdos, los otros ganadores de la invasión

República Dominicana

Los trabajadores haitianos en República Dominicana

Haití

Un glorioso pasado libertario y un presente de miseria e invsión

Teoría

Reconstruir la herramienta, en la hora del trotskismo

Arte

Una obra maestra: Tamtoc en San Luis Potosí

Documentos

Actitud del partido obrero hacia la religión