La necesidad del Frente Único Obrero
México

Enrique Gómez

Pluma 3- Verano 2006

"Hoy existe la necesidad absoluta para la vanguardia del proletariado, para su sector más consciente, de hacer zig zags, recurrir a acuerdos, a compromisos con las diversas agrupaciones proletarias, con los diversos partidos obreros y los jefecillos… Lo esencial es saber aplicar esta táctica de modo que contribuya a elevar, y no a descender, el nivel general de la conciencia, del espíritu revolucionario, de la capacidad de lucha y de la victoria del proletariado".

V. I. Lenin.

La Otra Campaña, en ascenso

La Otra Campaña, lanzada por iniciativa del Ejército Zapatista de Liberación Nacional a partir del 1 de enero de este año, a lo largo de su recorrido, paralelo a las campañas electorales burguesas, fue recogiendo una larga lista de inconformidades y demandas, de abusos contra comunidades, contra distintos sectores de la población, reflejando claramente la lucha de clases, agrupando a quienes ya no confiaban en ninguno de los partidos burgueses: PRI, PAN y PRD.

Campesinos despojados de sus tierras, indígenas, trabajadores, explotados, humillados, despojados de sus derechos, se sumaron a los numerosos actos realizados por el Sub comandante Marcos y organizados por los nacientes organismos de La Otra. Su mensaje era muy claro y contundente: los partidos burgueses no representan a los de abajo, hace falta construir un Programa Nacional de Lucha y con una nueva forma de hacer política, construir un nuevo organismo nacional de izquierda anticapitalista.

El movimiento arrancó lanzando un ataque furibundo contra el candidato perredista, Andrés Manuel López Obrador, que luego buscó atemperar repartiendo los ataques entre todos los candidatos, pero el daño ya estaba hecho entre los simpatizantes perredistas. Y entonces dio marcha atrás, matizando su discurso, buscando no chocar aún más con quienes mantenían dos veladoras prendidas: una para López Obrador y otra para el subcomandante Marcos.

Hubo también grandes aciertos, como el llamar al movimiento obrero independiente a sumarse a La Otra, por ser éste el sector que le podría dar el tiro de gracia al capitalismo. Se convocó al Primer Encuentro Obrero, el 29 de abril, que resultó exitoso. La Otra reflejaba y agrupaba a algunos de los principales sectores en lucha del país. Asimismo abrió un espacio importante para sectores tradicional-mente marginados, destacando correctamente la lucha por los derechos de las mujeres, jóvenes, homo-sexuales, lesbianas, transexuales, etc., que en los partidos burgueses no tienen cabida.

Se prenden los focos rojos

A partir del inicio del conflicto minero en febrero pasado, el país empezó a teñirse de rojo, no sólo por la sangre de 65 mineros en Coahuila, sino sobre todo debido a que el gobierno de Fox empieza finalmente a perder el control. Lo sorprendente es que hasta entonces se haya abierto una fuerte crisis gubernamental, gracias a las luchas de diversos sectores, la esperada crisis de fin de sexenio, prendiéndose varios focos rojos para la burguesía y su incapaz gobierno, que decidió aplicar fuertes medidas represivas, que pusieron a discusión entre quienes luchamos, la necesidad de realizar una huelga general.

Pero no se trata de una "crisis de fin de sexenio" como las que vivimos en el gobierno de Salinas, gracias a la irrupción de la heroica insurrección zapatista; o la del final del gobierno de Miguel de la Madrid, con la irrupción electoral cardenista (1) ; o el error de diciembre, al inicio del gobierno zedillista. En cierta forma esta crisis es una combinación de todas ellas: incapacidad y desesperación gubernamental, que ha llevado a Fox a un enfrentamiento con algunos sindicatos y otros sectores, se debió también al indiscutible desarrollo inicial de La Otra Campaña, pero sobre todo a la explosión de importantes luchas del movimiento de masas, como ha ocurrido en Oaxaca, con el movimiento magisterial y popular contra el gobernador Ulises Ruiz. Y ahora se suma el grave conflicto poselectoral.

La crisis gubernamental también se debe a la lucha minera, que desde hace meses viene desarrollando una serie de huelgas, paros y movilizaciones, a partir de la tragedia en la mina Pasta de Conchos en Coahuila, el pasado 18 de febrero, donde perdieron la vida trágicamente 65 trabajadores, por corresponsabilidad de la Secretaría del Trabajo y la empresa.

Luego vino el violento enfrentamiento con los mineros de la Siderúrgica Lázaro Cárdenas Las Truchas (SICARTSA), que repelieron a más de mil policías que pretendían romper su huelga, aun a costa de la muerte de dos de sus compañeros, a manos de la policía.

El intento desesperado de resolver ese grave conflicto, mediante una fuerte represión fracasó, dejando en muy malas condiciones al gobierno federal y al gobernador perredista de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel, copartícipe de la represión.

Así que el gobierno foxista, en coordinación con el gobernador mexiquense Peña Nieto, deci-dieron emprender un golpe drástico contra uno de los sectores mejor identificados con La Otra Campaña: los ejidatarios de San Salvador Atenco, con el que se buscaba golpear moral y políticamente a este movi-miento. La represión tuvo "éxito", pero el costo político para el gobierno panista es sumamente alto, pues se ganaron un gran desprestigio que golpeó directamente al candidato foxista, el único que buscó justificar lo injustificable: las violaciones a las mujeres detenidas en San Salvador Atenco, además de las tremendas golpizas y encarcelamiento de los compañeros. Y detrás de Felipe Calderón, vienen el resto de los candidatos, pues también avalaron con su silencio cómplice la brutal represión.

Los paros y huelgas plantearon la huelga general

Si las huelgas y paros de los mineros, apoyados de palabra por los líderes de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), y el Frente Sindical Mexicano, quienes conformaron el Frente Nacional por la Unidad y Defensa de la Autonomía Sindical (FNUDAS), planteaban la necesidad de coordinar acciones a nivel nacional; la irrupción masiva del pueblo oaxaqueño con el magisterio al frente, hacían de la huelga general una necesidad. No había otro camino para realmente resolver sus demandas.
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), había decidido sumarse a la convocatoria de un paro nacional para el 28 de junio, convocado inicialmente por el FNUDAS, por lo que era necesario que todas las fuerzas independientes y principalmente La Otra Campaña, llamáramos al paro, a realizar acciones de apoyo a esa importante movilización que encabezarían los mineros. Se trataba, en fin, de hacer un llamado a esas organizaciones a conformar un Frente Único Obrero, independientemente de que sus direcciones, en realidad, como era de esperarse, no empujaran realmente la medida de fuerza.

Una semi insurrección en Oaxaca

En Oaxaca, en mayo, todo parecía más de lo mismo, los maestros en su plantón anual en la capital de ese estado demandaban aumento salarial, como lo hacen desde hace 26 años. Pero existía entre la población una gran inconformidad popular con el gobernador del PRI Ulises Ruiz. El conflicto escaló cuando éste hizo desafiantes amenazas contra los miles de maestros en paro, de desalojarlos violentamente. Las cosas empezaron a subir de tono. El golpe en Atenco aún ocupaba algunas de las principales noticias, debido a la gravedad de los hechos y las numerosas repercusiones internacionales.

Los maestros fueron tomando acciones cada vez más audaces: toma de la Cámara local de Diputados, la toma del aeropuerto, bloqueo de gasolineras, de los bancos, acompañadas de constantes movilizaciones, etc. Acciones que aunadas a las realizadas por lo mineros, las huelgas que llevan algunas de ellas 100 largos días, son la principal preocupación de los dueños del dinero y el poder.

Así que había una cierta competencia entre los principales partidos, para ver quién supuestamente aseguraba meter en cintura a los revoltosos, para verse congraciados con la burguesía y frenar la escalada del movimiento, precisamente antes de la jornada electoral del 2 de julio.

Así que el dictadorzuelo local Ulises Ruiz, se sintió llamado a meter orden en su estado: decidió barrer a los maestros con 3 mil policías. Inicialmente, en la madrugada del 14 de junio, tomaron por sorpresa a los maestros, retomaron todo el centro de la ciudad, pero al cabo de tres horas, los miles de maestros y sus aliados estudiantes y gente del pueblo se reorganizaron para enfrentar a la policía y los obligaron a abandonar la plaza vergonzosamente. Los mentores incluso se hicieron de escudos y macanas dejados por los policías en su huida. El golpe represivo había fracasado estruendosamente y ahora el movimiento se perfilaba contra el gobernador, exigiendo su renuncia.

La población se volcó en apoyo de los maestros, avituallando a los combatientes de agua y vinagre para contrarrestar los efectos de los gases lacrimógenos y pimienta, lanzados por los policías y desde un helicóptero. Y es que la demanda de echar abajo a Ulises Ruiz tuvo un tremendo eco entre otros sectores, que de inmediato se sumaron al llamado de los maestros, conformando el Frente Popular de Pueblos de Oaxaca, organismo al que se sumaron más de 300 organizaciones que tomaron la iniciativa de luchar por la caída del gobernador.

Estos grandes hechos revolucionarios, han logrado revertir la situación adversa abierta a nivel nacional por la represión en Atenco, pero ahora hacía falta más, si los maestros y el resto de trabajadores en movimiento en el país, quieren obtener un verdadero triunfo: hace falta coordinar las acciones, establecer un Frente Único Obrero a nivel nacional.

Recurramos al marxismo, a la teoría revolucionaria

Por ello es necesario recurrir a experiencias anteriores, ir a la teoría revolucionaria elaborada por el marxismo moderno, el único que se ha encargado de explicar este tipo de fenómenos:
"El III Congreso de la Internacional Comunista había dado como consigna a los partidos comunistas la de 'aproximarse a las masas', a fin de conquistar a la mayoría de la clase obrera… Preocupado por dar una continuación práctica a las decisiones del congreso, Lenin juzgó necesario indicar una forma precisa de aplicación; llamó a la nueva táctica 'el frente único del proletariado'… La táctica fue adoptada por el comité ejecutivo de la Internacional comunista, Zinoviev la explicó y justificó en un importante discurso, pero fue en un artículo que Radek escribió entonces, donde el origen y el sentido de la táctica fueron excelentemente expuestos.
"Poco después del congreso de Halle, de la escisión del Partido Socialdemócrata Independiente -que se produjo a continuación- y de la formación de un Partido Comunista Alemán, éste dirigió a los partidos socialdemócratas (con los que acababa de escindirse) y a la central sindical una 'Carta abierta' invitándolos a una acción común para la defensa de los intereses inmediatos de la clase obrera. La mayor parte de los miembros del partido comunista se opusieron: '¡Cómo!, después de haber hecho la escisión, después de haber tratado a esos hombres como traidores al proletariado, ¿vamos a proponerles una acción común?' No les disgustaba menos el carácter de las reivindicaciones formuladas en la 'Carta abierta'. No se encontraba en ella ni una palabra sobre la dictadura del proletariado. Con un tono razonable y moderado, evitaba toda exageración de propaganda […] En presencia de la ofensiva patronal, las masas consideraban toda nueva escisión como un crimen. Los comunistas debían acercarse a ellas. ¿Cómo? ¿Afirmando la necesidad de la dictadura del proletariado? Pero ¿no permanecían muchos obreros en los partidos socialdemócratas porque todavía tenían fe en los viejos métodos? El único medio de aproximarse a esas masas no comunistas era inspirarse en su miseria actual y apoyarlas en sus reivindicaciones inmediatas. Asumiendo esta tarea el partido comunista demostraría, más eficazmente de lo que lo había hecho hasta ahora, la necesidad de combatir por la dictadura del proletariado. Una vez desencadenada, en presencia de la disgregación del régimen capitalista, la acción de grandes masas a favor de aumentos de salario que compensaran aunque fuese un poco el alza incesante del costo de la vida, lograría hacer resurgir los antagonismos irreductibles del proletariado y de la democracia burguesa, y la urgencia de reivindicaciones mucho más enérgicas, por ejemplo la del control obrero de la producción. Obligaría al mismo tiempo a los jefes socialdemócratas y sindicales a orientarse hacia la izquierda para evitar el fracaso. Esto no en la cuestión de la dictadura del proletariado o de la democracia, donde no sería difícil crear equívocos, mucho más clara en el espíritu de los trabajadores."


¿Ha sido superada la táctica de Frente Único Obrero?

Ante la ofensiva gubernamental en México, uno de los obstáculos para enfrentarla es la falta de unidad de los distintos movimientos. Existe un gran impedimento para lograr la unidad: la negativa de las diferentes direcciones de concretar un Frente Único para enfrentar al gobierno. Por una parte, los integrantes del FNUDAS, que desde que estalló el conflicto minero venían amenazando con un paro nacional, solamente con la intención de ganar a sus filas al sindicato minero.

Y por otra los titubeos de la dirección de la Sección 22 del magisterio oaxaqueño, su comité ejecutivo encabezado por Enrique Rueda, que ante el empuje de sus bases y el movimiento popular por la caída del gobernador, han hecho todos los esfuerzos por frenar el movimiento y llevarlo al terreno de la negociación. Dirección que por otra parte, ni siquiera participó con su base en los enfrentamientos con la policía, ganándose un importante desprestigio.

Ante tales circunstancias, ¿cuál debería ser la iniciativa política de los integrantes de La Otra Campaña? Nosotros creemos que proponer la unidad con esas direcciones traidoras alrededor de un paro nacional. Se trataba de desarrollar un gran movimiento nacional de protesta contra el gobierno que, además de fortalecer las fuerzas populares, dejara también en claro ante las bases mineras y de la FNUDAS la total inconsecuencia y traición de sus respectivas direcciones. Pero desgraciadamente hasta ahora, estos grandes movimientos, estos conflictos que han abierto una seria crisis en la burguesía, parecieran no existir para muchos de los integrantes de la Otra Campaña. ¿Por qué? Porque en la mayoría de los casos predomina en ellos una política sectaria, ultraizquierdista, que no concibe en ninguna circunstancia la unidad con los mineros, o con los maestros, debido a que al frente de sus movimientos están los dirigentes charros o neocharros.

Esa postura sectaria es muy peligrosa, no sólo para el movimiento, además lo es para quienes pretendemos forjar una nueva organización de izquierda en el país. De ser derrotados esos movimientos, el régimen burgués formado por los tres principales partidos se fortalecerá, más fuerza tendrán los dirigentes traidores y será mucho más difícil crear una organización anticapitalista.

Es completamente justificado y correcto el rechazo a los dirigentes traidores, a los charros y neocharros que hoy están al frente de esos movimientos, pero por encima de ello debe predominar una política unitaria que empuje los movimientos hacia el triunfo, es decir debe predominar un criterio de clase, que además nos sirva para fortalecer un proyecto revolucionario en el país.

En el mundo han existido otras situaciones similares de las que debemos aprender y donde el marxismo ha planteado la táctica del Frente Único Obrero, como la siguiente.

Trotsky y la tragedia alemana

A mediados de los años 30, León Trotsky hizo enormes esfuerzos por clarificar la necesidad de concretar un frente entre la Socialdemocracia y el Partido Comunista Alemán, para enfrentar al fascismo. Entre ambos partidos agrupaban al 90 por ciento de la clase obrera, la mejor organizada en el mundo en ese entonces y que representaban el 40 por ciento de los votos en las elecciones. Una tremenda fuerza organizada. ¿Cómo fue posible entonces que los fascistas se hicieran del poder?

Pero cabe aclarar que aunque haremos referencia a ese importantísimo ejemplo, ello no quiere decir que creamos que el actual régimen mexicano, tenga un carácter, fascista, como afirman varios compañeros. El fascismo es la expresión bárbara de la represión capitalista, pues busca exterminar y no solamente frenar al movimiento de masas:

"El fascismo pone en pie a esas clases que se erigen por encima del proletariado y temen ser precipitadas en sus filas. El fascismo organiza a esas fuerzas, las militariza con los medios del capital financiero y las orienta hacia la destrucción de las organizaciones proletarias, desde las más revolucionarias hasta las más conformistas. El fascismo no es simplemente un sistema de represión, de actos de fuerza y de terror policiaco, es un sistema de Estado particular, fundado en la extermina-ción de todos los elementos de la democracia proletaria en la sociedad burguesa"(2) .

Además del ejemplo del fascismo alemán, que además de exterminar las organizaciones obreras, a sus partidos y dirigentes, esclavizó y exterminó a 6 millones de judíos, debemos recordar ejemplos más recientes, como la dictadura pinochetista, que en cuestión de unos días exterminó a 15 mil luchadores chilenos, o la dictadura argentina, que asesinó a 30 mil activistas y dirigentes obreros.

Afortunadamente aún estamos lejos de que la burguesía mexicana pueda utilizar el fascismo, aunque existen ejemplos de medidas fascistas, como la convocatoria emitida por el gobernador Ulises Ruiz, a una marcha en Oaxaca, para enfrentar al magisterio.

La traición estalinista

Una y otra vez Trotsky insiste en la unidad obrera para enfrentar al fascismo en ascenso, mientras la dirección del Partido comunista, siguiendo los lineamientos de Moscú, conocidos como la teoría del Tercer Período ultraizquierdista del estalinismo, se negaba sistemáticamente a establecer un Frente, argumentando que la Socialdemocracia era social fascista (¡). Por supuesto para el gran dirigente de la Revolución rusa estaba claro el papel de la socialdemocracia:

"El Frente de Hierro es, en su base, un bloque de los sindicatos socialdemócratas potentes y de los grupos "republicanos" burgueses impotentes que han perdido todo apoyo en el pueblo y toda confianza en sí mismos. Si los cadáveres no son buenos para la lucha, son bastante buenos para impedir a los vivos lucha. Los aliados burgueses sirven a los jefes socialdemócratas para frenar a las organizaciones obreras. Luchar, luchar…, no son más que palabras. Al fin de los fines, todo se hará sin combate, si Dios nos ayuda… El partido que se apoya en los obreros, pero que sirve a la burguesía, no puede, en un período de acentuación extrema de la lucha de clases, dejar de sentir el hálito de la tumba"(3) .

Así que precisamente por ese carácter traidor de la dirección socialdemó-crata, es que Trotsky llama a unificar a la clase, para enfrentar al fascismo:
"Ahora bien: no se pude arrastrar a la lucha a las masas no comunistas, y sobre todo, a las masas organizadas, más que sobre la base de la política del Frente Único. Caemos en un círculo

vicioso del que no hay salida por la vía del ultimatismo burocrático (ultraizquierdista diríamos nosotros). Pero la dialéctica revolucionaria mostró, hace mucho tiempo, esta salida; demostró su eficacia sobre innumerable cantidad de ejemplos y en los más diversos dominios: combinación de la lucha por el Poder con la lucha por las reformas; independencia completa del partido, salvaguardando también la unidad de los sindicatos; lucha contra el régimen burgués, utilizando sus instituciones; crítica irreductible del parlamen-tarismo, desde lo alto de la tribuna parlamentaria; lucha implacable contra el reformismo combinado con acuerdos prácticos con los reformistas en las tareas parciales"... "En ese sentido, precisamente, escribí -con la intención premeditada de provocar la sincera alarma o la indignación fingida de los imbéciles y charlatanes-, que en la lucha contra el fascismo estamos dispuestos a concertar acuerdos prácticos de lucha con el diablo, con su abuela y aún con Noske y Zoergiebel (4) " (5) .

Un frente con Hernández Juárez y Napoleón Gómez Urrutia

Siguiendo esa lógica -aunque guardando las debidas proporciones- esa táctica, puesta en práctica exitosamente por Lenin y Trotsky durante la gran Revolución rusa, para enfrentar el golpe militar del general zarista Kornilov, en 1917, contra los nacientes soviets, donde los bolcheviques llamaron a la unidad en la acción para rechazarlo, sin dejar de denunciar los titubeos del gobierno provisional. Y aunque en nuestro caso no estamos enfrentando al fascismo aún, nos parece que la comparación es sumamente válida, para entender que la mejor forma de desenmascarar a los corruptos dirigentes charros y neocharros, como Napoleón Gómez Sada y Hernández Juárez, para realmente fortalecer la lucha de los mineros, para parar la ofensiva represiva del gobierno de Fox, o de quien le suceda, es precisamente llamando a la formación de un Frente Único Obrero.

Pero nos parece que considerar esta táctica, que solamente se debe utilizar en circunstancias precisas de la lucha de clases, es una tarea obligada, si realmente pretendemos formar una nueva organización de izquierda y anticapitalista.

Así que queremos terminar haciendo una advertencia: la táctica de Frente Único Obrero, solamente se debe utilizar cuando el movimiento se enfrenta a medidas represivas, al peligro de recibir golpes por parte del gobierno, o de grupos fascistas:

"Justamente porque el frente único obrero responde a una necesidad objetiva del movimiento de masas en una etapa precisa de la lucha de clases, generalmente es defensivo. Si durante años no estuvo planteado el frente único en Europa, no fue por razones numéricas, sino por una profunda razón objetiva: no hubo una brutal ofensiva de los explotadores que planteara la necesidad de una política defensiva de conjunto de los explotados. La pobreza relativa (o riqueza absoluta) de los trabajadores europeos es lo que explica que el frente único no estuviera planteado en forma inmediata, agitativa. No podía estarlo, no lo podrá estar, mientras objetivamente toda la clase obrera no enfrente, no sienta, un grave peligro que la afecta en forma inmediata: fascismo, reacción, carestía de la vida, desocupación, racismo, etc." (6)

La Otra Campaña debe por tanto discutir un serio balance de su desarrollo, pero tomando en cuenta los principales acontecimientos de la lucha de clases a nivel nacional. Ignorarlos sería caer en la autocomplacencia, que evitaría sacar las conclusiones de las deficiencias políticas en este periodo, dificultando su futuro desarrollo, como una alternativa anticapitalista.

(1) En 1988 vivimos el fraude electoral más escandaloso de la historia moderna de México. Cuauhtémoc Cárdenas traicionó la disposición de lucha de sus millones de seguidores a defender el voto.
(2) León Trotsky, Alemania, La Revolución y el fascismo. Juan Pablos Editor, 1979, p. 12.
(3) Idem.
(4) Dirigentes de la socialdemo-cracia alemana
(5) León Trotsky, Alemania, la Revolución y el fascismo, p. 48.
(6)Nahuel Moreno. El partido y la Revolución, Bs. As., Ed. Antídoto.

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