PLUMA No.1

Revista teórica marxista de política, arte y literatura

No. 1 Invierno del 2005

 

Después de largos años
El movimiento obrero mexicano se empieza a mover

Por Enrique Gómez y Juan Reséndiz

Muchos años han pasado sin que se presente un ascenso obrero, una oleada de huelgas o grandes movilizaciones, aunque no faltan motivos para ello. La férrea política gubernamental de contención salarial, los recortes sistemáticos a las prestaciones contractuales, el desmedido aumento en las cargas de trabajo, pero sobre todo la imperante antidemocracia en los sindicatos, controlados por la languideciente gerontocracia de la CTM y del resto de la burocracia o charrería mexicana, predominan en la escena.
El origen del letargo del movimiento obrero mexicano se ubica en 1983, cuando dos importantes huelgas fueron derrotadas: la de la Cervecería Modelo, en el D.F., y la de la Fundidora Monterrey, la primera de las cuales fue rota violentamente por granaderos y esquiroles.
Era el golpe necesario para imponer el modelo "neoliberal" en el país. Desde entonces los trabajadores no habían levantado cabeza, pero ahora el panorama empieza a cambiar notablemente.

Dos triunfos espectaculares: Euzkadi y Sicartsa

Algo se empieza a mover actualmente entre la clase obrera mexicana. Este año inició a tambor batiente, pues hemos presenciado dos triunfos obreros de una enorme importancia. Primero el resonante triunfo de la difícil huelga de los trabajadores de Euzkadi, que tuvieron que enfrentar durante más de tres años a la poderosa transnacional alemana Continental Tire, logrando en propiedad la mitad de la planta más moderna de América Latina como pago de sus salarios caídos. Los obreros ya hicieron producir la nueva empresa.
Este triunfo ejemplar comprobó que los trabajadores en la llamada etapa de globalización, deben rescatar el internacionalismo proletario que, además de ser un principio, es una práctica indispensable para enfrentar y derrotar al capital transnacional.
El triunfo de los obreros llanteros vino a demostrar que los cierres de empresas llevados a cabo por los patrones, sí se pueden enfrentar si los trabajadores están decididos a luchar, si cuentan con dirigentes honestos y democráticos, un verdadero sindicato y una política apropiada. Y si se logra concitar un amplio movimiento de solidaridad a su alrededor, que empieza por las propias familias obreras, que en este caso se volcaron a apoyar decididamente la huelga, junto con organizaciones de defensa de los derechos humanos, sindicales, populares y campesinas y políticas, entre ellas destacadamente la nuestra, el Partido Obrero Socialista.


Alcoa, otro paso importante

En Puebla hubo otra destacada victoria, la de Alcoa Fujikura, cuyos trabajadores han venido peleando en los últimos años por un sindicato independiente que verdaderamente los represente. El 15 de diciembre del año 1999 las trabajadoras de Alcoa (en ese tiempo SIEMENS, de origen alemán, pero comprada por capital coreano) hicieron un paro de labores para protestar por los bajos salarios, malos tratos, acoso sexual y por la libertad de asociación. En un proceso de delicadas negociaciones lograron el reconocimiento del Sindicato Independiente de Trabajadores de SIEMENS de Puebla e ingresaron a la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), una central "independiente" encabezada por el líder telefonista Francisco Hernández Juárez.
El primero de febrero de este año estallaron una huelga que fue un acontecimiento. El grueso de los trabajadores votó por la medida, pues consideraba que la propuesta de la patronal de 4.5% de aumento salarial era una ofensa. Y la medida surtió efecto, por lo que se obtuvo un 7% de aumento directo al salario. Fue un triunfo de la base trabajadora, a pesar de que una parte de la dirección sindical, guiada por la UNT, mostró abiertamente su oposición. Como consecuencia hubo despidos selectivos de trabajadores acusados de haber promovido la huelga, entre ellos el presidente del Consejo de Vigilancia sindical, José Luis Castañeda, quien desde entonces viene peleando junto a otros compañeras por su reinstalación. Actualmente la empresa amenaza con despedir a 700 más y también despidieron a Guadalupe López, integrante del Comité Ejecutivo, quien se mantuvo firme ante el "acomodo" de la dirección sindical a los designios de la empresa.
Alcoa Fujikura emplea actualmente a 3 mil 400 trabajadores, en su mayoría mujeres. Solamente mil 400 tienen "planta", que solamente se alcanza en un año de trabajo, si acaso aguantan las pésimas condiciones de trabajo. Tienen jornadas laborales de 14 horas diarias, obligatorias, más el tiempo extra del fin de semana, sufren de acoso laboral de los capataces, maltrato, y discriminación laboral hacia las mujeres ( que en su mayoría son madres solteras), la falta de seguridad laboral ha generado numerosos accidentes que la patronal evita que sean tomados como accidentes de trabajo. Laboran bajo una fuerte presión en las líneas de producción, pues hasta por tres segundos de más que se tarden en el baño son fuertemente reprendidas por los capataces.
¿Cuál fue la clave para frenar momentáneamente el movimiento? La presión ejercida por la dirección sindical, apoyada por la UNT y por la propia empresa, pues amenazaron con el cierre de la planta. Pero está latente un nuevo estallido ante la traición de sus dirigentes "democráticos".

La victoriosa huelga en el Colegio de Bachilleres

Después de 41 días en huelga los trabajadores del Sindicato Independiente Nacional de Trabajadores del Colegio de Bachilleres (SINTCB), del Distrito Federal y Valle de México, regresaron a sus labores con un triunfo tras imponerle a los directivos del Colegio de Bachilleres (Colbach) el respeto a su Contrato Colectivo de Trabajo (CCT). Éstos, en la práctica desconocían la cláusula 68, aun cuando la habían firmado en el pasado proceso de revisión contractual.
Fue una huelga difícil porque además de enfrentar a los directivos del Colbach, también tuvieron que lidiar con los ministerios de Hacienda y de Educación Pública, y con una ofensiva mediática que buscó enfrentarlos con la opinión pública. Los empleados sólo tuvieron la tibia solidaridad de los sindicatos que se organizan en la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), de la cual forma parte el sindicato.
Pero la organización, las movilizaciones generadas y una amplia difusión del conflicto, fueron desarticulando la mentira montada por los medios. La molestia inicial entre alumnos y padres de familia se transformó en movilizaciones ante Jorge González Teysser, director general del Colbach, y el ministerio del Interior o de Gobernación.
Los trabajadores dieron una muestra formidable de unidad y fuerza cuando el director general del Colbach recurrió al recurso legal del "recuento" de huelga ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, que consiste en consultar a los trabajadores si están de acuerdo con la medida de fuerza. El recuento se realizaría los días 4, 5, 6, 10 y 11 de octubre con el objetivo de levantar ésta. Para asegurar que así fuera, el funcionario recurrió al hostigamiento laboral y la coerción hacia las trabajadoras administrativas.
No obstante, los trabajadores administrativos y académicos se volcaron masivamente a votar a favor de la continuidad de la huelga. De poco más de mil trabajadores que acudieron a votar el primer día, ¡96 por ciento se pronunció a favor de continuar la huelga! El dato fue tan demoledor para las autoridades, que la representación legal del Colbach interpuso un recurso de desistimiento del recuento.
El sindicato salió fortalecido y los funcionarios recibieron un golpe político que los dejaba en la lona. La huelga de los trabajadores del SINTCB se levantó con un importante triunfo. La negativa por parte del Colbach de cumplir con la Cláusula 68, relativa a jubilaciones, pensiones y muerte con salario integrado, fue resuelta en tres de sus cuatro artículos (124, 125 y 130). El artículo sin respuesta (162), queda pendiente y su solución definitiva se turno a una "mesa de diálogo" que instalará la Secretaría de Gobernación.
Además los trabajadores lograron el pago de 60 por ciento de los salarios caídos y se aprobó una "fórmula" en la que se pagará el restante 40 por ciento en efectivo.
Su triunfo inmediatamente contagió a la Unión Nacional de Sindicatos del Colegio de bachilleres (UNSCB), que aglutina a más de 50 mil trabajadores de los Colegios de Bachilleres a lo largo de todo el país y que demandan el pago de 230 millones de pesos para nivelar sus salarios y prestaciones económicas.

La lucha en la industria hulera

Como fruto directo de la huelga de los trabajadores de Euzkadi, se abrió una nueva situación para los trabajadores de la industria llantera. Dos cierres de planta se verificaron antes del habido en Euzkadi: el de Goodyear Oxo, que dejó en la calle a mil 354 trabajadores sindicalizados y el de Uniroyal, con 650 trabajadores, mediante el cual los patrones inauguraron la práctica de los cierres ilegales de fuentes de trabajo para tratar de destruir el contrato Ley [1], en agosto del año 2,000, apenas un mes después del triunfo electoral de Vicente Fox.

Durante la huelga en Euzkadi, los trabajadores de la otra planta propiedad de Continental Tire en el país, General Tire de San Luis Potosí, se sumaron a la lucha, pues la empresa envalentonada exigió la "flexibilización" del contrato colectivo de trabajo o cerraría también esa planta. Inicialmente los trabajadores decidieron ceder, pero una vez logrado el primer paso, con la imposición de jornadas de trabajo dominicales, el aumento en los estándares de producción, etcétera, la empresa quería más y pretendió la constitución de una nueva razón social, donde estarían contratados los trabajadores.
Mediante este ardid, la empresa desligaría a los trabajadores del contrato Ley. La base obrera rechazó tal pretensión en asamblea, pero sus "representantes" decidieron firmar a sus espaldas. Y solamente uno de sus integrantes se opuso.
Y ahí empezó un conflicto de grandes dimensiones, pues la empresa despidió ilegalmente a los dirigentes que se oponían a la medida, echándole más leña al fuego, pues los traidores dirigentes fueron repudiados y destituidos. Por supuesto, el Sindicato de General Tire, al igual que todos los demás en esta industria, era controlado por la CTM.
El resultado de meses de lucha tenaz, fue la elección democrática de un nuevo comité ejecutivo electo por una aplastante mayoría, que rechazó a los líderes charros de la CTM, central sindical de la que ya se desligaron, y con ello recuperaron su independencia. El nuevo comité sindical empezó a luchar contra el convenio firmado por el anterior comité charro y por la reinstalación de los despedidos. Para ello, entre otras medidas, siguieron los pasos de sus hermanos trabajadores de Euzkadi, al exigir la solución de sus demandas a la empresa Continental a su propia casa en Hannover, Alemania.

Recientemente lograron la reinstalación de uno de los cuatro dirigentes despedidos, Alfredo Villalobos Rosas, integrante del comité anterior, que se negó a traicionar a sus compañeros, siendo el primer trabajador que logra ser reinstalado, lo cual es un triunfo importante.

También luchan los de Uniroyal, Tornel…
Pero incluso ahí donde la patronal pudo imponer un cierre simulado, en Uniroyal, los trabajadores se reorganizaron y vienen dando una fuerte pelea. Aunque ya no es posible revertir el cierre, sí se puede pelear por una liquidación justa y recuperar los bienes sindicales, que acaban de recuperar de manos de los traidores dirigentes que firmaron aceptando el cierre y que pretendían quedarse con el patrimonio sindical.

En la empresa Tornel los trabajadores intentan democratizar su organización sindical, pues aunque lograron derrocar a un dirigente charro con 13 años en la dirección, el nuevo líder resultó ser aún más vendido e inepto. Y por primera vez tres trabajadores se han decidido a enfrentar sus despidos, para lo cual están encontrando el apoyo de sus compañeros de trabajo y de otras organizaciones sindicales.

La crisis en el charrismo

Ese aparato siniestro de control y represión de los trabajadores, el llamado charrismo sindical, amenaza con estallar. Existe una creciente indignación obrera y la patronal ahora se apoya en los llamados contratos de protección y en nuevos organismos de sometimiento de los trabajadores, mafias de abogados patronales, amparados por el gobierno.
Las mismas centrales charras se están poniendo a tono con los deseos de la patronal y crean también contratos de protección que consisten en la imposición por la vía de los hechos de las contrarrreformas exigidas por el neoliberalismo: jornadas de 12 horas de trabajo, rotación permanente de personal para evitar la acumulación de antigüedad, el contrato "a prueba" durante meses, la eliminación práctica del derecho a huelga, la anulación de la contratación colectiva, etcétera.
Las cada vez más constantes luchas por democratizar los sindicatos se han visto facilitadas debido a que el charrismo perdió su punto fundamental de apoyo, el régimen de partido único, el priísmo como fuerza política nacional hegemónica. Hoy el PRI se debate en una crisis mayúscula, que ha dado, entre otros resultados, la fractura de la otrora monolítica burocracia sindical, como ha sucedido con la Federación de Trabajadores al Servicio del Estado, que sufrió la ruptura del enorme sindicato magisterial, liderado por la funesta "maestra" Elba Esther Gordillo.


Tareas urgentes del movimiento obrero mexicano


Pero a pesar de estas buenas noticias, los socialistas y los obreros no podemos todavía echar las campanas a vuelo. El triunfo en la huelga en Euzkadi inauguró una situación distinta en el movimiento obrero, pero aún están por definirse sus alcances. Podría ser que se trate de de un alza generalizada de las luchas obreras que pudiera destruir a la burocracia o charrismo, o tal vez solamente estamos ante un reanimamiento coyuntural de las luchas.

Por lo pronto los trabajadores podemos impulsar con fuerza las iniciativas de coordinación de las luchas obreras que surgen o se fortalecen en distintos puntos del país, como sucedió recientemente en San Luis Potosí, alrededor del Sindicato de General Tire, que se ha convertido en una clara referencia de lucha para los trabajadores de ese estado.

Los trabajadores debemos igualmente plantearnos la construcción de una nueva central sindical independiente, democrática, de lucha, que es la tarea más urgente si el movimiento pretende realmente acabar de una vez por todas con el cáncer del charrismo. Una central que rodee de solidaridad las luchas de los trabajadores y que lo haga también en el terreno internacional, con una actividad permanente de solidaridad.

El internacionalismo es un principio fundamental de la clase obrera, que en los tiempos de la llamada globalización neoliberal, se viene convirtiendo en una tarea cotidiana y decisiva para el triunfo de los trabajadores.

 

Notas

[1] Es el contrato que regula las relaciones laborales de todos los trabajadores de la industria hulera del país, aunque prevalece particularmente en la llantera

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