PLUMA No.1

Revista teórica marxista de política, arte y literatura

No. 1 Invierno del 2005

 

Lenin inventa el partido revolucionario
Por: Cuauhtémoc Ruiz Ortiz

Si Trotsky en 1905-06 elaboró una teoría que hizo época en el socialismo científico, la de la revolución permanente; dos años antes Vladimir I. Lenin también revolucionó el marxismo con su concepto del partido revolucionario. Ambos desarrollos teóricos encarnaron en la siguiente revolución rusa, en 1917: la teoría de Trotsky aportó el programa para esta revolución y el partido de Lenin fue la herramienta para tomar el poder junto con las masas.


El marxismo de Marx plantea que la lucha de clases es el motor del devenir histórico y que las clases sociales se enfrentan por tener intereses económicos encontrados. Pero Lenin percibió que, en la "fase superior" o decadente del capitalismo se invierten las leyes de la causalidad histórica. Para que el proceso histórico alumbre revoluciones socialistas triunfantes no son suficientes los factores objetivos, como las crisis económicas, el hambre de la población y la lucha de las masas. Es menester que la clase que está interesada en subvertir el sistema de explotación, el proletariado, tenga conciencia no sólo de lo no que no quiere -el capitalismo- sino también de lo que necesita, el socialismo. Lenin descubrió también que tal conciencia socialista no puede ser adquirida espontáneamente por la clase trabajadora en sus luchas de todos los días. Para que tal conciencia se instale en las mentes de los trabajadores es imprescindible que un partido revolucionario se las proporcione. De no existir este partido, no hay conciencia socialista y, de no existir ésta, no hay revolución socialista triunfante. En palabras de Lenin: sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario, escribió enfáticamente en 1903. El partido revolucionario y la conciencia socialista que aporta a las masas quedan así situados como factores decisivos del proceso histórico.

Pero este partido, para ser verdaderamente revolucionario, debe tener una serie de características, entre ellas la de editar regularmente un periódico.

Lenin, "…convencido como estaba de la necesidad del partido como instrumento de la historia, emprendió apasionadamente su construcción y consolidación durante todo el periodo que precedió al estallido de 1917", dice el historiado francés Pierre Broué, autor de un célebre libro sobre el tema. En 1905, el partido de Lenin contaba con 8 mil militantes insertos en la mayoría de los centros industriales. En 1917, durante la revolución, este partido era "…una organización que las amplias masas obreras y, en menor medida, las campesinas, consideraban como propia."

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