PLUMA No.1

Revista teórica marxista de política, arte y literatura

No. 1 Invierno del 2005

 

La magnífica insurrección mexicana de 1994

Así como en 1905 en Rusia los obreros tomaron las armas contra el gobierno dictatorial del zar, en México en 1994 los indígenas se levantaron contra la tiranía del PRI, representada por el funesto gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Si en el país euroasiático la rebelión tomó por sorpresa a los intelectuales, en México pasó algo parecido, porque la "izquierda" y los pensadores burgueses suponían que la "historia" había llegado a su "fin", es decir, que la lucha de clases había desaparecido y, con ella, los anhelos de liberación de los oprimidos.
Al ocurrir la sublevación, el Partido Obrero Socialista (hoy MAS) la saludó con entusiasmo y la defendió, no sólo del gobierno, sino de los partidos de "oposición", como el PRD.
Publicamos a continuación el Editorial de El Socialista aparecido a mediados de enero de 1994 y algunas declaraciones de Cuauhtémoc Cárdenas y del PRD condenando la hazaña del EZLN.

La rebelión de los de abajo

El gobierno de Salinas-Camacho está inundando los espacios de la televisión, la radio y la prensa para instrumentar una gran campaña a favor de la "paz" y la "reconciliación", que va en contra de la insurrección chiapaneca. A esa política se han sumado gustosos los partidos con registro, los diputados y senadores, los empresarios, la Iglesia católica y algunos intelectuales. Es decir, todos aquellos que tienen algo que perder si la rebelión continúa, si la revolución se extiende a todo el país. El levantamiento armado es condenado por todos aquellos que disfrutan de las comodidades que les ha dado este gobierno, gracias a que ha sumido al país entero en una gran miseria. A los que les espanta que los indígenas hayan decidido levantarse en armas por tierra, libertad y contra el mal gobierno, responsable de la precariedad de sus vidas y de su opresión.

Por eso el gobierno les facilita todos los canales de comunicación masiva. Las apariciones en la televisión de los candidatos presidenciales de la "oposición", alcanzaron cifras récord en estas últimas semanas. Zabludovsky entrevistó radiante a Cárdenas, Cecilia Soto y a Diego Fernández de Cevallos, cuando condenaban el levantamiento armado y se pronunciaban a favor de la "paz". A la Iglesia también le han dado gran espacio. (…)
Manuel Camacho Solís, mano derecha de Salinas, ha aprovechado también las manifestaciones para hacerlas aparecer como parte de esta política. Explota el sentimiento de horror de la población ante los bombardeos, la represión, para presentar una imagen pacifista.

La política por la "reconciliación" está dirigida a disminuir la simpatía que despertaron en el pueblo mexicano los indígenas zapatistas. Con ella, y la presencia activa del ejército federal en Chiapas (pues aún no ha cesado completamente el fuego), el gobierno está apostando por derrotar la rebelión, por cesar las protestas.

Aunque nuestro partido no tiene como estrategia la guerrilla para hacer de México un país socialista, tampoco condenamos a los indígenas insurrectos. La paz no puede darse mientras subsistan las causas que generaron la rebelión. La reconciliación no puede existir en un sistema económico de explotación. (…) La falta de posibilidades para vivir mejor, para contar con servicios de salud y educación, para tener una vivienda digna, para expresarnos libremente, sin represión ni racismo, para tener el gobierno que realmente queremos, no puede darse mientas subsista el régimen priísta, mientras siga Salinas en la silla presidencial. No puede darse mientras subsista el capitalismo en México.

Editorial
El Socialista, primera quincena de enero de 1994

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