¡ Detengamos a Calderón y sus contrarreformas!

Luchemos por democracia, empleos y salarios dignos

Un esfuerzo unitario para echar a Elba Esther y derogar la nefasta ley del ISSSTE

Por Genoveva Ramírez

En un gran ejemplo de unidad de acción, se llevó a cabo el segundo encuentro de dirigentes de 27 secciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Alrededor de las dos demandas más sentidas y aclamadas del movimiento magisterial; la abrogación de la ley del ISSSTE y la salida de Elba Esther Gordillo, ahora “presidenta vitalicia” del SNTE.

Era una mañana que se antojaba fría y se pronosticaba lluvia, aun así alrededor de las diez, ya había muchos contingentes recién desempacados de sus respectivos transportes. Autobuses que sitiaban el monumento a la Revolución en la ciudad de México, algunos, los que venían de más lejos habían llegado en transporte público, otros, en sus vehículos. A pesar de ser un espacio abierto, estaba acondicionado para que todos los participantes se registraran y se empezara a llenar el lugar, un improvisado auditorio.

A manera de inauguración, dos bandas de música popular tocaron algunas melodías de algunas regiones del país, para que los asistentes se sintieran como en casa. Después todo comenzó como un lunes en la mañana en algún centro escolar; se cantó el himno nacional y se hicieron honores a la bandera. Paso siguiente se nombró a cada uno de los asistentes en el presidium y si no lo hubiera visto con mis propios ojos, no lo hubiera creído. Sentados uno a lado del otro, los llamados neocharros, charros, representantes de corrientes “institucionales” y por supuesto algunos dirigentes democráticos de la CNTE, maestros de base y delegados sindicales, ratificaron su apoyo a la defensa de la educación pública y la aplicación de un modelo educativo alternativo que “recupere la historia, tradiciones y costumbres del pueblo de México”.

Neocharros porque por allá de los años 90s, se acuñó ese concepto y se empezó a llamar así a algunos maestros, combativos dirigentes de esas jornadas de lucha, que rápidamente empezaron a sufrir un proceso de charrificación. Era muy complejo todo el asunto, porque había que explicarle a la base que no eran charros, pero que tenían los mismos métodos que ellos, pues negociaban y pactaban prebendas a espaldas de los trabajadores que decían representar.

Cuánto daño le hicieron al movimiento, en las escuelas estaban sumamente desprestigiados porque algunos de ellos habían saltado de sus escuelas a ser parte del aparato sindical, otros se fueron al CEN del SNTE y algunos a ocupar puestos de elección popular como asambleístas, diputados o funcionarios de la SEP y del gobierno del Distrito Federal. No había escuela donde no nos reprocharan el papel de esos falsos dirigentes. Aun hoy pasados más de quince años, muchos compañeros los recuerdan. Usar el activismo político y al propio movimiento como trampolín. Los charros y el gobierno supieron bien sacar ventaja de esta política de comprar dirigentes. Y todos después sufrimos de alguna manera las consecuencias.

Comento esto no por ser sectaria ante el esfuerzo de concentrar por primera vez en muchos años a casi la totalidad de las secciones del país. Pues los que llegaron, no solo eran dirigentes, sino que además había gente de base, que tiene expectativas en esta nueva etapa de la lucha. Con gente institucional y disidentes. Es más bien para alertar, que a pesar de ser tan importante este esfuerzo, de hacer a un lado –por el momento- las diferencias políticas y de método, lo que se sobrepone ante todo es el repudio ante la imposición de la nueva ley del ISSSTE y la ladrona de Elba Esther .

Que partir de esta segunda etapa de lucha, en la que se veía al movimiento declinar, puede haber un reavivamiento del entusiasmo, del coraje y la enjundia que había en un principio. Que hoy más que nunca se debe tener cuidado con los aspectos de debilidad, o tareas esenciales que simplemente han dejado de lado, como el trabajo con la base, impulsar acciones en las que estemos involucrados todos, pues estos charrines se van a querer agandallar el movimiento para sus propios intereses. Por eso hoy más que nunca se hace urgente la participación de todo el magisterio, para que vigile de cerca a estos nuevos “representantes”. Pues rescatar al sindicato de las garras de los charros elbistas esta muy bien, pero para ponerlo al servicio de nosotros los trabajadores.

Además de tener la oportunidad de desterrar prácticas burocráticas, autoritarias, despóticas, antidemocráticas, que hoy todavía persisten al interior del movimiento. Sólo la independencia política y organizativa, con un programa de lucha de los maestros y trabajadores en general, permitirá que seamos los trabajadores mismos los que construyamos una verdadera alternativa sindical independiente y democrática.

 

El Socialista 329- Septiembre de 2007

 

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